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260.1 Carcelero:
El toro, de nombre Carcelero,
fue el que mató en la Plaza de Toros de Vitoria (Guipúzcoa), al
banderillero Mateo López, que figuraba en la cuadrilla del matador
Julián Casas (el Salamanquino), en agosto de 1866. Fue el padre del
después matador Gabriel López (Mateito), quien por azares
del destino en la misma plaza de Vitoria y en agosto de 1877,
sufrió una aparatosa cogida por un toro llamado también Carcelero,
pero afortunadamente sin consecuencias. Mateíto nació el
(21-09-1852) en Madrid, y aficionado a los toros desde la infancia y
animado por su padre, a los diez años ya figuraba en la cuadrilla de
niños madrileños dirigida por Gonzalo Mora y Vicente Ortega.
261.2 Carcelero:
El toro de la ganadería española del
duque de San Lorenzo, que fue bautizado con el nombre de
Carcelero -su antigüedad del (12-05-1872)-, que se corrió en la
antigua Plaza de Toros de Cádiz el (11-06-1866), hizo una gran pelea
y fue calificado unánimemente de superior.
262.3 Carcelero:
También se llamó Carcelero el
toro que le produjo un aparatosa cogida al diestro Mateo López (Mateíto)
en la plaza de Vitoria (Guipúzcoa), en agosto de 1877,
afortunadamente sin consecuencias. Como antes quedó señalado, otro
toro con el mismo nombre fue el que mató en la misma plaza a su
padre, Mateo López, a la sazón banderillero Mateo López, que
figuraba en la cuadrilla del matador Julián Casas (el Salamanquino),
en agosto de 1866. Mateíto nació el (21-09-1852) en Madrid, y
aficionado a los toros desde la infancia y animado por su padre, a
los diez años ya figuraba en la cuadrilla de niños madrileños
dirigida por Gonzalo Mora y Vicente Ortega. Catorce años contaba
cuando ocurrió la muerte de su padre. Antes, accediendo a las
súplicas de su madre, dejó de torear y entró en el oficio de
impresor, que cultivó durante algunos años. Le abandonó
definitivamente, volviendo a su vieja afición y se vino a nuestra
América, donde ganó nombradía y dinero.
263.4 Carcelero:
El novillo de la vacada española de
doña María Hernán, viuda de don José García-Aleas, -su antigüedad el
(07-08-1915), llamado Carcelero, fue jugado en Segovia el
(11-10-1931) y se mostró bravo en toda su actuación, siendo
largamente ovacionado en el arrastre.
264.5 Carcelero:
El astado de la ganadería española de
don Miguel Torres, de Colmenar Viejo (Madrid), que se lidió en la
plaza de Alicante, se llamó Carcelero y tomó 12 varas (*),
matando seis caballos.
(*) El primero de
la lista de 24 toros que recibieron tal número de varas llevaba el
nombre de Herrero y dio lugar a una polémica: El
(27-09-1846) alternaron en Madrid los diestros Francisco Arjona
Herrera (Cúchares) y José Redondo (el Chiclanero), que
dio origen a que se desatara una apasionada competencia entre ambos,
que alcanzaría a los públicos de toda la Península. En esa corrida,
fue lidiado Herrero, de la ganadería de los duques de Osuna y de
Veragua I, y tuvo que intervenir el entonces Corregidor de Madrid,
duque de Veragua I. Lo sucedido puede narrarse como: La Polémica de
un Toro Llamado «Herrero»:
En
1846, a un año de haberse desatado el apasionamiento de público
entre José Redondo (Chiclanero) y Francisco Arjona Herrera (Cúchares),
surgió el pretexto para que la competencia adquiriera el mayor grado
de apasionamiento. Estaba contratado el Chiclanero en la
plaza de Madrid como primer espada. Se anunció que Francisco Montes
tomaría parte en algunas corridas; pero la cogida que sufrió en
Écija (Sevilla) lo impidió, e iban ya celebradas 19 corridas en la
Corte, y entre ellas todas las de primavera, sin que Paquiro
pudiera tomar parte en alguna. Aprovechó la empresa la estancia de
Cúchares en Madrid, recién llegado de torear en la feria de
Valladolid, contratándolo inmediatamente y firmándose la escritura
la noche del (26-09-1846) para que Cúchares actuara al día
siguiente.
No
hubo inconveniente por parte del Chiclanero en la inclusión
del diestro sevillano-madrileño en el cartel, pero surgió una
delicada cuestión sobre la prioridad de su actuación. Argumentaba
Redondo que, estando contratado como primer espada por toda la
temporada, era jefe de cuadrilla y, por tanto, le correspondía matar
el primer toro. No accedió a ello Cúchares, cuya alternativa
en la plaza de Madrid era anterior. No acertó a solucionar el
conflicto el empresario, por lo que para evitar disgustos subió el
Chiclanero al biombo, exponiendo sus quejas ante el
Corregidor, que los era don Pedro Alcántara Colón, duque de Veragua
I. Éste, en actitud conciliadora, encomendó a Chiclanero que
brindase el primer toro a Cúchares, y luego se lo dejase
matar. Quedó conforme Redondo con el dictamen, y así se lo comunicó
a su compañero, pero Cúchares no se dio por satisfecho con la
solución.
Así
las cosas, salió Herrero, negro, de don José Rafael Cabrera,
que tomó 12 varas y le colocaron cuatro pares de banderillas, sin
que en su lidia ocurriese cosa digna de mencionar. Tocaron a matar,
y entonces los dos espadas cogieron espada y muleta, y apenas hecha
la demostración de pedir la venia a la presidencia, se lanzaron en
busca de Herrero. Cúchares le dio dos pases naturales
y, sin preparación alguna, un pinchazo; le avisa en esos momentos un
aguacil que el presidente le llamaba, a los que contesta que acudirá
cuando mate al astado. El Chiclanero, por su parte, le dio
tres o cuatro pases, y cuando se disponía entrar a matar, distrajo
Cúchares al astado con la muleta y de cualquier manera la dio
una estocada baja. Terminada la corrida, y una vez vestido de
paisano, fue conducido a la cárcel, siendo puesto en libertad
aquella misma noche, después de prometer retractarse públicamente de
las faltas cometidas contra su compañero y con el presidente.
El
último de la relación fue novillo de pelo negro, de la ganadería
española de don Francisco Páez Rodríguez –hizo su debut en la Plaza
de Toros de Madrid el (02-04-1914)-, llamado Melonero, fue
lidiado en la Plaza de Toros Los Tejares, de Córdoba el (26-09-1915)
y por su hermosa jechura, extraordinaria bravura y nobleza,
fue indultado por petición unánime del público, después de tomar 12
varas, derribando en 10 y matando ocho caballos. Un cuarto de siglo
antes, concretamente en 1890, en plena época de selección, salieron
ya algunos toros que en nada se parecieron a Melonero, que
fueron... «blandos y topones -dícese del astado que al embestir
topa, sin tirar cornadas-, y corta de edad, por añadidura.« (Antonio
Peña y Goñi, Don Cándido. La Lidia, 1890.) (Véase
Recobero, 1890).
265.6
Carcelero:
El (18-02-1933),
el toro, llamado Carcelero, de la ganadería zacatecana de
San Mateo, de don Antonio Llaguno González, lidiado en la Plaza de
Toros de la ciudad de México, D. F., por Fermín Espinosa Saucedo (Armillita
chico) -nacido que el (03-05-1911) en la ciudad de Saltillo (Estado
de Nuevo León), falleció el (06-09- 1978), falleció en el Distrito
Federal (ciudad de México), a los 67 años de edad. El (28-02-1954),
toreó por última vez de luces, en la Monumental Plaza México. El
(05-09-1954), se despidió definitivamente de los ruedos, después de
30 años de profesión, en el coso de la ciudad mexicana de Nogales
(Sonora), alternando en un mano a mano con Luis Mata, en la lidia de
ejemplares de la ganadería mexicana de Santo Domingo-, resultó un
toro más de bandera de esa famosa ganadería mexicana. La trayectoria
de su vida artística no puede ser más armónica; difícilmente habrá
quien la iguale. Desde que se presentó en público siendo un joven de
trece años, y desde que tomó la alternativa, sin haber llegado a los
diecisiete, mereció tal concepto de los aficionados, que vaticinaron
con certera intuición en la muy taurina frase de “ahí hay un torero
grande.” Así era y así fue. De haber tenido otra idiosincrasia,
otro temperamento, hubiera alcanzado en su época, como vulgarmente
se dice. “el amo del cotarro.” Porque ninguno en ella, -ninguno, a
juicio de Cossío- logró igualarle en el conjunto de sus facultades y
aptitudes. Puede que algún especialista la aventajase en alguna
particularidad; por ejemplo, quizá hubiera quien matase con mejor
estilo, pero en honor la verdad, Fermín Espinosa remató muchos
toros, muchos, de modo irreprochable; pero en todo lo demás los
mejores de la torería militante de aquellos años no llegaron a
Armillita chico en su valer global, ni aun en sus respectivas
especialidades. No tuvo Armillita chico como torero más defectos que
el de frialdad, sosera, apatía, falta absoluta de esa alegría que
inyecta emoción a los espectadores, que tan esencial resultará
siempre para coronar la lidia como acto litúrgico.
266.7 Carcelero:
Este toro fue de los últimos que lidió
en su vida torera -a pie y a caballo- el famoso e inolvidable
diestro mexicano Carlos Arruza, quien al observar la bravura de tan
singular astado, puso primero en juego sus grandes dotes de
caballista ante Carcelero, de la ganadería mexicana llamada
de Xajay, propiedad del extinto don Juan Sordo Madaleno, y después
de gran habilidad de muletero, haciéndole una de sus inenarrables
faenas, cortándole las orejas y el rabo, ante un público que no le
dejó de aplaudir, en el lienzo de Villa de Álvarez.
267.8 Carcelero:
El (06-03-1955), se presentó en la
plaza México el rejoneador mexicano Gastón Santos, nacido en la
ciudad mexicana de San Luis Potosí, en 1931. De familia acomodada
quiso ser novillero y al no lograr su propósito decidió dedicarse al
rejoneo. El citado día y desde entonces estuvo actuando aisladamente
a lo largo de muchas temporadas. También actuó en España y Portugal.
Siempre fue eficiente en su cometido, pero nunca sacó de quicios a
los aficionados. Esa tarde del citado día, confirmó su alternativa
Juan Posada, siendo su padrino Luis Briones y testigo Emilio Ortuño
(Jumillano), con Carcelero, de la ganadería mexicana
de Ernesto Cuevas.
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