Toros en El Puerto

 

 

UNA JOYA ABANDONADA

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La Fiesta de Toros, el acto multitudinario más culto y hasta litúrgico, la manifestación más viril del espíritu humano, está siendo sometida a una permanente ráfaga de arbitrariedades inexplicables por parte de quienes deberían defenderla, que es lo peor.

 Ahí está el caso de la Plaza Real de El Puerto de Santa Maria. Si los aficionados no están de acuerdo con lo que están haciendo, entre baturros y demagogos, orgullosos y testarudos que no tiene por qué tenerle amor a nuestro bello rincón y menos a su buena gente, todos lo tienen muy claro: asistir a las corridas si cambian a tan funesta cuadrilla. Es a la vez la mejor forma de ayudarle al alcalde que quiere hacer bien las cosas por su ciudad. Y es que nunca antes había salido al ruedo un plantel de tan exquisita inefectividad, que está matando las ilusiones taurinas de los portuenses y la comarca.

 ¿No hay en toda la provincia gaditana y sus alrededores quién está capacitado para regir con mejor acierto los destinos taurinos portuenses? Como siempre, es muy probable que lo tengamos delante, pero no lo veamos, y corno nuestro Alcalde es sencillamente miope por desconocer a rabiar    de la Fiesta Brava, de la rica historia taurina y de los famosos diestros de nuestra tierra, la cuadrilla, que se ha comportado más bien como una partida de bandoleros desleales a la primera autoridad municipal, destruyendo el prestigio taurino del edificio más emblemático de la ciudad y desintegrado a su afición, hay que despedirla cuanto antes. La frase de Joselito es hoy una farsa, pues lo que vimos la pasada temporada fue la antifiesta brava

Aconsejamos la creación de una Comisión formada por hombres entendidos que quieran impedir, tal y como don Hernán Díaz, que la Plaza Real se termine derrumbando, que, en simbiosis con él, seleccionen al mejor empresario, al que sea más gallo de todos. O bien hacer algo muy en boga: un referéndum entre las Tertulias y Peñas Taurinas y los aficionados voten al que más les guste de una plantilla, en la que, como este enfurecido aficionado, debe figurar entre otros el nombre de José Luis Galloso... Claro habría primero que contar con él. Pero lo que está claro y que ya no debemos permitir más sandeces y que las orejas en El Puerto valgan como antes y no como ahora

 

Juan J. Zaldivar Ortega – El Puerto – enero 2005

 

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