Toros en El Puerto

 



Dr. Juan José Zaldivar Ortega
UN NUEVO REGLAMENTO TAURINO.?

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          Están preparando un “nuevo” Reglamento Taurino ¿Para qué? Y digo “están” porque algunos de los que hemos dedicado la vida a estudiar los toros y a dar brillo con ello a la Fiesta, de seguro no seremos consultados, ni aun haciéndolo   desinteresadamente. En él su articulado se podría incluir un apartado emanado de las bases técnicas y científicas (1) para que no se vuelvan a repetir en ninguna Plaza de Toros importante el bochornoso espectáculo que este año se ofreció al Mundo por televisión desde  la admirable Plaza Real de El Puerto de  Santa María, protagonizado por Catetón, que se llevó la mitad del tiempo de la corrida él solo sembrando el desconcierto y que fue sometido con sangrienta saña. No necesitamos ni nos afectan los detractores, con los pícaros que tiene la Fiesta y el desconocimiento de los que oficialmente la manejan nos basta. ¿Verdad?

            Entrecomillamos lo de “nuevo” porque difícilmente se conseguirá si no logra defender ni regenerar la Fiesta, mientras sigan sin estar dispuestos a revitalizarla quienes  continúan siendo la causa y  culpa de la funesta estandarización en que desenvuelve, bajo la inercia de un bárbaro consumismo que ahoga las Plazas, a costa de la calidad del ganado, del aseguramiento de la integridad del toro, de su sanidad y bravura, pero, sobre todo, de la intangibilidad de sus astas… y de la pureza en conjunto del espectáculo.

            Y preguntamos ¿Para qué?, porque el Nuevo Reglamento Taurino se enfrentará sin éxito alguno en la búsqueda de un tipo de astado que, en la mayoría de los casos, carece de acometividad, fiereza y agresividad, criándose un toro cuya pobreza de carácter ha originado una peligrosa falta de emotividad. Se está perdiendo la lucha del hombre con la fiera y,  por tanto, la grandeza y pureza de la Fiesta han desembocando en el teatro de pantomimas de estas últimas décadas, especialmente establecidas con el Cordobés,  sin   que la mayoría de los aficionados se den cuentan, que es lo  peor.

            La situación ha llegado a tal punto que es casi imposible pensar que los ganaderos, perdidos en mil azarosos encastes, puedan dar marcha atrás y seleccionen el toro que le  dé a la Fiesta el equilibrio de fuerzas y poderes que ha perdido. ¿Qué equilibrio hay entre un toro babosa, de carretilla, que, con la picardía de un figurón, vuelva a los corrales indultado? … a base de pase y más pases, engañando a la mayoría de los espectadores, que están en el camino de suprimir el primer tercio,  al gritarles a los picadores al primer picotazo… claro que lo hacen instintivamente porque perciben que ya no hay toros.

            Un “nuevo” Reglamento, con la constante simplificación del tercio de varas que estamos viviendo, con espectadores que su inmensa mayoría han dejado de sentir el   hálito mágico de la auténtica belleza plástica, la grandeza litúrgica de una verdadera lucha de la inteligencia con la fiera, la elegancia en suma de un toreo con toros verdaderamente bravos,  es cuando se le abre las puertas a la monotonía, al tiempo que estamos apagando definitivamente la emoción. Ya está bien por hoy.

 

(1) Ya fueron expuestas en las páginas del Diario ABC de Sevilla en varios reportajes, a lo largo de las décadas de 1960 y 70.

    

 Juan José Zaldivar Ortega
5 Septiembre 2005
 

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