Recordando al torero (articulo de opinión)
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01 Octubre 2009
Recordando al torero (articulo de opinión)
En estas semanas mucho se ha recordado a Francisco Rivera, al hombre, y escasamente al torero. Claro que si se recuerda a Paquirri como torero vende bastante menos. Interesan sus relaciones de pareja, su herencia, el morbo de su fatal muerte, los devaneos de su mujer…toda su familia ganando dinero por contar detalles de su vida personal. No se que pensaría el hombre pero el Paquirri torero si levantara la cabeza se volvía a morir.
Pocos medios de comunicación se han ocupado de su verdadera faceta de torero, las puertas grandes que abrió, seis en Madrid, sus mil trescientos festejos lidiados, la maquina de entrenar que era, su arrogancia en el ruedo, su gallardía y su pureza, sus fabulosas cualidades, y sobre todo el orgullo y la raza de torero que nunca se dejaba ganar en el albero. Me contó el conserje de nuestra plaza que una vez le firmo un autógrafo en el patio de cuadrillas y lo hizo encima de la firma que antes había dejado Paco Ojeda, cuando le comento que le había firmado encima de la del torero de Sanlucar le respondió que había firmado encima porque esa tarde en la plaza iba a estar por encima de él…y así fue…
Era un torerazo de los pies a la cabeza y me apena el circo que se monta cada año por estas fechas. La serie es un verdadero bodrio, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, no solo en el físico de sus protagonistas sino en detalles que no se han cuidado , desde el color de los vestidos de torear de esa tarde hasta los momentos del día de su trágico final .
El mundo del toro cambió, se abría un antes y un después en cuanto a condiciones higiénico sanitarias en las plazas. Su percance vistió de luto la fiesta y con él el gran público y hasta los menos aficionados se percataron de que los toros hieren y pueden llegar a matar hasta al más grande y mejor preparado físicamente.
El toreo sumaba una nueva victima fatal y la prensa amarilla contaba con tema para varias décadas de morbo barato, falto de respeto y cargado de sinrazón que harían morir de vergüenza al Paquirri torero.
Olga Pérez
1 Octubre 2009






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