Julio Robles, un torero entre Cigarro, Manchado, Leopardo y Timador
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15 Enero 2010
Julio Robles, un torero entre Cigarro, Manchado, Leopardo y Timador
Según ha explicado hoy a EFE el ganadero de la Feria de San Isidro Lorenzo Fraile, su ganadería, Puerto de San Lorenzo (Salamanca), "comenzó a funcionar con fuerza y tradición en Las Ventas" desde que Robles le cortó las dos orejas al toro Cigarro, durante la faena que cuajó en San Isidro en el año 1983.
Ahora, en el noveno aniversario de la muerte de Julio Robles, enterrado en su pueblo de adopción, Ahigal de los Aceiteros (Salamanca), Lorenzo Fraile, que, desde Cigarro, siempre torea en San Isidro, recuerda: "siempre que venía a tentar Robles a mi casa me decía que yo tenía en el salón colgada la cabeza de aquel toro y que les gustaría llevársela".
"Llegamos al trato de que el siguiente toro que desorejara en Las Ventas sería para él, pero no pudo ser ya que en las dos ocasiones que tuvo la oportunidad no cortó nada", ha recordado el ganadero.
Fraile, de frente a la testud de Cigarro y de espaldas a la chimenea de su finca en Tamames de la Sierra, donde pasta una de las ganaderías de lidia de mayores éxitos en los últimos 20 años, recuerda aquella tarde que Robles compartió cartel con Antoñete y Manzanares y que, "por casualidad, el destino quiso que le quitaran 3 toros de Jiménez Pascuau y metieran tres de los míos".
"Hacen falta en Salamanca, por el bien de las ganaderías charras, y por el bien de la fiesta, figurones como El Viti, el Capea o Julio Robles", ha exclamado el ganadero, a la vez que apuesta como "una muy posible gran figura del toreo" por el novillero salmantino Juan del Álamo, "que ya se lo rifan".
Pero, sin duda, la gloria de Robles estuvo en la tarde del 13 de abril de 1989, en La Maestranza, donde le cortó una oreja a Manchado y otra a Leopardao, ambos de Manolo González, cuando compartía cartel con Mendes y Campuzano.
"Fue la gloria de Robles y de su apoderado, su verdadero apoderado, Victoriano Valencia", ha explicado hoy a EFE su amigo de Ahigal de los Aceiteros y compañero de farras, Nicolás Robles.
Los vecinos de Ahigal, que apenas llega al centenar de habitantes y entre los que se encuentra la familia del torero fallecido, recuerdan aquellas novilladas gratis que Julio Robles regalaba al pueblo en las fiestas de San Juan.
"Era una persona complicada, que se le metían cosas en la cabeza, pero que tenía muy buen corazón", ha asegurado Nicolás.
Al año de la gloria sevillana, Robles tenía marcado su colofón taurino en aquel 13 de agosto de 1990, en Beziers, con un toro de Cayetano Muñoz, Timador, de 545 kilos, con número 123, y que le propinó tal voltereta que le partió la médula espinal.
Se quedó inmóvil, en una silla de ruedas, hasta el 14 de enero de 2001, cuando falleció en Salamanca y fue enterrado al día siguiente en el cementerio de Ahigal de los Aceiteros, donde descansa, a pesar de aquellos intentos de antitaurinos, que profanaron su tumba un 5 de septiembre de 2008.
Robles (1951, Fontiveros), al margen del tributo diario que le rinden sus vecinos de Ahigal con la estatua de bronce en la Plaza Mayor del pueblo en la que se dibuja su mejor toreo con el capote, también será homenajeado el próximo sábado 16 de enero en la capital salmantina, a los pies del monumento que le recuerda en La Glorieta.
EFE - Carlos García
14-01-10






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