Olga Pérez Puyana
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Olga Pérez PuyanaLicenciada en Derecho, cronista taurino colaboradora de diversos medios y ex-presidenta de la plaza de toros de El Puerto. |
26 Junio 2009
Una presencia incómoda
En estos días comienza a venderse el abono y las imágenes lo cantan, los primeros compases son más lentos que en la temporada pasada, esperemos que tras estos primeros momentos de la renovación del abono tradicional se vaya animando el patio de cara a la apertura de las puertas de la plaza que ya quedad nada y menos. Dentro del abono de la temporada portuense 2009, hay un nombre entre otros que tenemos toda la sensación de que es de relleno total.
Un torero que cuando apareció su nombre en la presentación de los carteles sonaron los primeros pitos y estoy segura que no serán los últimos.
Como siempre vaya por delante mi respeto absoluto hacia todo aquel que se pone delante del toro, que se viste de luces para jugarse la vida ante ejemplares bravos y que de todos es sabido que el respeto hacia la profesión es sagrado, pero cuando el torero es el que falta el respeto al público es el propio diestro comienza a perder crédito a chorros.
Manuel Díaz “El Cordobés” es un torero que en nuestro abono es una presencia incómoda por diferentes motivos , uno de ellos porque nuestra afición de la provincia cada vez más sabia y seria , no admite ciertos estilos de torero así como así , además es un torero con cada vez menos tirón rosa , por aquello de haber formalizado felizmente de cara al público menos aficionado su vida personal , y por una tercera razón , aún considero que sigue abierta la herida de su ultima actuación y la promesa del anterior empresario de que nunca jamás volvería a la ciudad.
Su actuación aquella tarde fue burlona, bufonesca, y sin sentido, tuvo un verdadero encontronazo con la banda de música, con el público al completo y en concreto a la presidencia cayéndole una sanción fuerte ante la cual hubo de rascarse el bolsillo, por unos gestos que no son propios ni de un adulto y menos de alguien que debe saber que en los toros es donde con mayor rigor se aplican los sistemas democráticos y normativos en todos los sentidos.
Créanme que en nuestra plaza no tienen cabida ciertos comportamientos y cada vez en más profesional en sus manifestaciones, algo que aquella tarde me llenó de orgullo y que ni yo ni multitud de aficionados han olvidado. Esta corte no admite ciertos bufones.
Un torero que cuando apareció su nombre en la presentación de los carteles sonaron los primeros pitos y estoy segura que no serán los últimos.
Como siempre vaya por delante mi respeto absoluto hacia todo aquel que se pone delante del toro, que se viste de luces para jugarse la vida ante ejemplares bravos y que de todos es sabido que el respeto hacia la profesión es sagrado, pero cuando el torero es el que falta el respeto al público es el propio diestro comienza a perder crédito a chorros.
Manuel Díaz “El Cordobés” es un torero que en nuestro abono es una presencia incómoda por diferentes motivos , uno de ellos porque nuestra afición de la provincia cada vez más sabia y seria , no admite ciertos estilos de torero así como así , además es un torero con cada vez menos tirón rosa , por aquello de haber formalizado felizmente de cara al público menos aficionado su vida personal , y por una tercera razón , aún considero que sigue abierta la herida de su ultima actuación y la promesa del anterior empresario de que nunca jamás volvería a la ciudad.
Su actuación aquella tarde fue burlona, bufonesca, y sin sentido, tuvo un verdadero encontronazo con la banda de música, con el público al completo y en concreto a la presidencia cayéndole una sanción fuerte ante la cual hubo de rascarse el bolsillo, por unos gestos que no son propios ni de un adulto y menos de alguien que debe saber que en los toros es donde con mayor rigor se aplican los sistemas democráticos y normativos en todos los sentidos.
Créanme que en nuestra plaza no tienen cabida ciertos comportamientos y cada vez en más profesional en sus manifestaciones, algo que aquella tarde me llenó de orgullo y que ni yo ni multitud de aficionados han olvidado. Esta corte no admite ciertos bufones.






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