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Juan del Alamo abre la puerta grande de Manizales

Juan del Alamo triunfador en Manizales

Juan del Alamo abre la puerta grande de Manizales

08 Enero 2014

Manizales. (Col.) 7 enero.  Tercera corrida de Feria. Tres cuartos de entrada. Toros de Mondoñedo, el tercero premiado con la vuelta al ruedo; el quinto como sobrero. Complicados salvo el citado tercero, y el sexto.


Paco Perlaza, ovación tras aviso y silencio tras aviso;
Andrés de los Ríos, silencio tras dos avisos y silencio y
Juan del Álamo, dos orejas y oreja.



Bonita y hermosa tierra es Manizales, todo es verde, todo es alegría y su gente tan amable. Se está a gusto y en lo taurino se esta superior, aunque no hemos tenido las facilidades para poder hacer nuestro trabajo al 100%, siempre agradecidos por las entradas o boletas como se les dice por estos lares, para poder ingresar al tendido, por ello no es imposible llevarles con mucho más detalle como lo hemos hecho en Cali y Cartagena, todo lo que sucede, aunque es la misma corrida, la óptica es distinta, tanto para nosotros como para las cámaras de video y fotos, en fin, de igual manera nos esforzaremos por brindarles toda información.

La segunda corrida de toros del abono congrego algo más de media plaza, en tarde fría, pero muy taurina, porque su plaza, tan bella y acogedora, así como su afición tan particular y propia, que aquilata detalles que en otros lugares pasarían desapercibidos, una afición alegre.

En este contexto se lidiaron toros de la ganadería de “Mondoñedo”, bien presentados y que dieron un juego esperado, sobresaliendo los lidiados en tercer y sexto lugar. En cuento al comportamiento, los hubo desde los complicados en exceso, hasta los de orejas. Se podría decir que el ganadero cumplió con las expectativas.

 

El diestro colombiano Paco Perlaza, vistió de celeste claro y oro, - para no complicarnos con tantos colores raros de hoy en día – y pecho con el peor lote del encierro, de verdad muy complicado y al que había que tocarles muchas teclas para lograr muletazos importantes mientras estos lo permitiesen, por ello, a pesar de no ver una faena de florituras, de esas triunfalista que conectan rápido a los tendidos, vimos la otra parte de la fiesta, la del magisterio, la del poderío, aquella donde el torero tiene que cruzar la raya constantemente para lograr cuajar muletazos cumbres, es así, que nos quedó en la retina unos naturales largos, hondos, sentidos, con temple, mando y dominio total del toro en su recorrido tras el engaño. Fue la faena de su primer toro reconocida por los aficionados, fue metiendo al toro en muleta, poco a poco, cebándolo, como si esta tuviese pienso o concentrado en lugar de ser una tela roja que sometió al burel. Conclusión, eso es torear y punto. No tuvo suerte con los aceros, pero fue sacado a los tercios a saludar. Su segundo toro, de feas hechuras, no le dio la más mínima posibilidad, simplemente no sirvió ni siquiera para intentarlo.

El también colombiano, Andrés de los Ríos se presentó a la plaza con un terno verde agua y oro, y se le vio durante toda la tarde simplemente lo justito, pero la verdad eso no es suficiente, hay que decir que sus toros no fueron del todo colaboradores, pero para ser alguien importante en este mundo del toreo, hay que “cruzar la raya” muchas veces, aún siendo sabedores de que ello uno se juega la integridad física, hay que arriesgar un poco más, incluso más allá de nuestras posibilidades, en el toreo uno ocupa posiciones ante otros y hay que ir escalando tarde a tarde, corrida tras corrida, y cuando las cosas no pitan bien embestirle uno a las circunstancias con ingenio y torería, eso sin lugar a dudas se valora, y mucho. Esta tarde, no vi nada de eso en el diestro Andrés de los Ríos, y lo expreso con el mayor de los respetos a un hombre que se viste de luces. Su labor en conjunto, sobre todo en su segundo toro, me dejó esa impresión, que posiblemente sea verdad que torea poco, pues ante ello sólo hay una solución y se llama; corazón. Esperamos verlo en alguna otra oportunidad con una actitud diferente.

El salmantino Juan del Álamo, al que casi siempre le gusta vestir de blanco y oro, al igual que don Palomo Linares, me dio la impresión que llegó a Manizales en una carabela, porque desde que se abrió de capote, salió a conquistar el corazón de esta importante afición colombiana. Estuvo arrollador, a su primero al que le cortó las dos orejas, simplemente lo bordo, y nos ofreció muletazos con ambas manos guitándose, largos y con hondura, en un toreo serio y de buen trazo, como se dice, “estuvo en vena” en todo lo que hizo, Juan del Álamo, tiene muchas virtudes, pero a mi juicio dos que son fundamentales, raza y coraje, no salió a cumplir, sino a romper y vaya que lo consiguió, ya que en su segundo un toro que manseaba y tenía tendencia a tablas, simplemente se invento una labor muleteril con inteligencia, arrancándole estos, donde el toro estuviese, y por ello, por ese afán, por esas ganas, por lo bullidor, se metió de lleno en la afición, muletazos de todas las marca y estocada entera, el público le pidió nuevamente las dos orejas pero la presidencia le dio una. Salió con toda justica por la Puerta Grande.

Finalmente sensacional el banderillero “El Piña” que hizo un quite providencial.

aficionpeu.com
 



 






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