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A hombros Perera y Castella en Colmenar Viejo
31 Agosto 2009
FICHA DEL FESTEJO
TOROS:
Toros de Luis Algarra -sustitutos de los inicialmente anunciados de Martelilla-, el sexto como sobrero, terciados, muy flojos y descastados. Corrida en la que la suerte de varas fue un simulacro en los seis sin excepción. Los más toreables, los dos últimos, pero sólo por dejarlos muy crudos en el caballo.
ESPADAS:
Luis Francisco Esplá: media estocada (silencio); y pinchazo, estocada casi entera y descabello (ovación).
Sebastián Castella: estocada desprendida (silencio); y media estocada y descabello (dos orejas).
Miguel Ángel Perera: estocada (silencio); y estocada (dos orejas).
INCIDENCIAS:
La plaza tuvo media entrada en tarde calurosa. Los diestros Sebastián Castella y Miguel Ángel Perera consiguieron dos orejas cada uno en un festejo con todo en contra, sobre todo por el deslucido juego de los toros, flojos en extremo, lo que provocó la crispación en los tendidos, hoy en Colmenar Viejo.
CRÓNICA DEL FESTEJO
Sobraron cuatro faenas
Esplá tuvo en primer lugar un toro con pocas posibilidades, muy flojo y de embestidas descompuestas. El hombre estuvo lo que se dice correcto, en una faena superficial que no llegó a trascender en el tendido.
Al cuarto lo banderilleó con mucha facilidad. El toro duró muy poquito en la muleta, quedándose corto y sin dar demasiadas opciones al torero, que decidió abreviar. El público le dedicó una cariñosa ovación más por la despedida que por los méritos realizados en la faena.
Castella también sorteó un primer toro en el límite de las fuerzas, con el que apenas pudo hacer nada destacado. Lo toreó con buen aire a media altura en una primera tanda por la muleta, pero ya. El animal perdía constantemente las manos, provocando el enfado del personal y echando por la borda toda posibilidad de lucimiento.
Al quinto decidió Castella dejarlo prácticamente sin castigar en el caballo, la única manera de poder sacar partido. Faena de mucho valor y ajuste, muy encimista y metido siempre entre los pitones, desgranando un toreo que tuvo más emoción que calidad, y que fue seguido con mucha intensidad por el tendido, tanto que a pesar del descabello que necesitó, paseó igualmente las dos orejas.
Perera supo exprimir lo poco bueno del tercero, primer de su lote, toro, como toda la corrida, sin fuerzas ni casta. Pero el torero extremeño a base de técnica y aguante consiguió robar algún muletazo estimable por el lado derecho, siempre a media altura y con poca continuidad.
La plaza en aquel momento era un hervidero de protestas, por el nulo juego de los toros lidiados, motivo por el que el trasteo de Perera apenas conectó con el público.
Al sobrero que hizo sexto también le midió mucho en el caballo, con apenas un picotazo para que llegara muy crudo a la muleta. Y así pudo cuajar Perera una faena de mucho gusto y exquisito temple, basada fundamentalmente en la mano derecha, consiguiendo muletazos de extraordinaria factura. Faena muy bonita y valiente. Mató a la primera y cayeron las dos orejas.
EFE
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