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Rafaelillo
Rafaelillo y "Aldeano", de Miura, un tándem perfecto en Beziers (Francia)
15 Agosto 2016Beziers (Francia) Toros de Miura, muy bien presentados, muy en el tipo de su encaste, y de variado comportamiento, aunque, en general, desarrollando complicaciones en el último tercio. La excepción fue el cuarto, de nombre "Aldeano", número 42, de 589 kilos, cárdeno de capa y nacido en diciembre de 2011, que fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. La plaza registró algo más de media entrada en los tendidos
Rafael Rubio "Rafaelillo", oreja y dos orejas.
Mehdi Savalli, ovación y oreja.
Alberto Lamelas, silencio y silencio.
El diestro Rafael Rubio "Rafaelillo" cuajó a las mil maravillas a "Aldeano", un extraordinario toro de Miura premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre, al que acabó cortando las dos orejas, y una más que logró de su primero, en lo que fue una gran tarde del espada murciano.
EL COLOSO DE ZAHARICHE
Si un torero actualmente en activo que se entiende a las mil maravillas con los siempre duros toros de Miura ese es Rafaelillo, un torero curtido en mil batallas con los legendarios astados sevillanos y que hoy se encumbró nuevamente en Beziers con "Aldeano", un gran toro, premiado con las dos orejas, y al que acabó cortando las dos orejas.
Porque el mérito que tuvo el ya veterano espada murciano es que, después de ahormarlo con oficio y muy buena técnica, le acabó toreando como los ángeles, con lo difícil que es gustarse con un "miura". Faena de altura, muy emocionante y, como las grandes obras, siempre a más. Colosal Rafaelillo, que, tras una certera estocada, cortó las dos orejas.
Otro trofeo más paseó del primero por una faena bien distinta, pues tuvo que fajarse el murciano de verdad para imponerse con mucha sinceridad y, sobre todo, verdad a tan complicado antagonista.
Medhi Savalli, que apenas brilló con los palos en su desfondado primero, fue todo voluntad y arrojo con el complicado quinto, al que acabó cortando una oreja.
A Lamelas, en cambio, le tocó bailar con la más fea, pues ni el difícil tercio ni el apagadísimo y deslucido sexto le permitieron más que mostrar voluntad sin eco y sin recompensa alguna EFE
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