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Tarde sin pena ni gloria
30 Julio 201030 Julio 2010 - 21:00
Santander. Novena de la Feria de Santiago. Lleno Cinco toros de Palha, muy desiguales de presencia y de juego. Un sobrero de Ortigao Costa en cuarto lugar, manso .
Juan José Padilla, silencio y silencio;
Rafaelillo, algunas palmas y ovación;
Javier Valverde, silencio y ovación.
Tras la muerte del quinto de la tarde, muchos aficionados abandonaron el coso de Cuatro Caminos. No fue un acto reivindicativo, es que el aburrimiento era insoportable. La incomodidad de los asientos, el bochorno, el juego de los toros y la labor de los diestros no invitaban a otra cosa que rendirse y salir a la calle en busca de la Alameda. De hecho, parecía que Javier Valverde, que cerraba la corrida, se iba a quedar solo con el segundo Palha de su lote. Sin embargo, pudo más el respeto para el torero que se retira que el impulso por dejarlo todo hasta hoy que se anuncia la corrida de los 'victorinos' para terminar la Feria.
El espectáculo de ayer en Cuatro Caminos fue tedioso, de bostezo continuo. Los toros no estuvieron a la altura de la Plaza santanderina y los toreros tampoco. Lo intentaron, eso sí, pero pasaron sin pena ni gloria. Fueron incapaces de sacar de la banda ni un pasodoble con el que alegrar la tarde. De orejas, vueltas al ruedo y tales historias, por su puesto, nada de nada.
Hubo cosas dignas de análisis a lo largo del festejo. Una, que quizás marcó el desarrollo del mismo, fue la devolución a los corrales del cuarto de la tarde. Nadie sabe el porqué de la decisión del presidente. El toro de Palha, aparentemente, no hizo más que dar señales de mansedumbre, pero en ningún momento se le observó defecto físico alguno. Ni siquiera hubo una protesta del público suficiente como hacer salir al sobrero. En el callejón, donde están los que de verdad saben de ésto, se hacían cruces. Fue una de esas decisiones que seguramente quedarán en el olvido y en la carpeta de anécdotas de la Feria. El regalo de la segunda oreja a Cayetano y ese toro devuelto van a dejar a los presidentes de la Feria por los suelos. Y lo que son las cosas, el sobrero que sustituyó al Palha fue un Ortigao Costa más flojo y manso que la cabrita de Heidi.
Juan José Padilla es un torero que en Santander, y en casi todas las plazas del norte, suele triunfar. Buen capotero y espectacular banderillero, monta su propio show que suele acabar con una oreja en sus manos. Lo que son las cosas, ayer se le llegó a pedir desde los tendidos que matase al segundo de su lote y que acabara de una vez por todas con tanto aburrimiento. Ni en banderillas llegó a vibrar el público.
El primero que le tocó en suerte fue muy áspero en la muleta, descastado, no le dejó hacer nada al 'Ciclón de Jerez'. Pases sin ligazón alguno y coladas por el pitón izquierdo en busca de la femoral del torero. No mató bien y se produjo el primer silencio de la tarde.
El cuarto fue blando y manso de libro. Un remiendo muy caro para el de la ganadería anunciada en el cartel. Padilla que banderilleó sin gana alguna, nada pudo hacer con la muleta si no abreviar. Mató rápido y fue ovacionado. Fue emotivo el brindis a Valverde.
Rafaelillo se presentaba en Santander y es de suponer que hoy esté acordándose de algún familiar del ganadero. No pudo tener mejor material para debutar en Cuatro caminos. No obstante, su primero fue el más potable de los siete que se lidiaron. El diestro murciano tiene el defecto de pelearse con los toros. Javier Valverde hizo lo mejor de la tarde con el tercero y eso que no pudo ligar ni una serie. El sexto, que parecía que iba a romper a bueno, se rajó rápido y dejó a todos con la miel en los labios
Algunos buenos aficionados habían puesto entre paréntesis la ganadería de Palha al comienzo del ciclo. No es mala, decían, pero en las últimas ferias del país ha dejado mucho que desear. No estaban equivocados. Salvo el segundo de la tarde, el resto fue una colección de mansedumbre y falta de casta. Toros que desarrollaron peligro y que huyeron de la pelea desde que los profesionales abrieron sus capotes. Parece, por lo tanto, que este hierro no volverá a Santander en una buena temporada.
En cuanto a los toreros, Padilla sigue contando con el beneplácito de las peñas más ruidosas y mientras siga alegrando a los más pachangueros continuará adelante. Rafaelillo, por su parte, es uno de esos productos salidos de la Feria de San Isidro madrileña que en los últimos años ha lanzado a toreros que no han pasado de dos temporada. Allí, ya se sabe, se apoya al desconocido y se 'funde' a las figuras.
Javier Valverde, curiosamente el más joven de la terna de ayer, deja los ruedos esta temporada. Ha estado acartelado en todas las ferias siempre con corridas duras y alternando con compañeros de mitad de la tabla para abajo. Es, sin duda, un buen torero que no ha tenido la suerte necesaria para triunfar en este negocio. También es cierto que su tauromaquia no es de las más atractivas, pero siempre ha dado la cara. Es una lástima para todos que un torero deje la profesión. Esperamos que en el caso del salmantino no sea un adiós definitivo.
Hoy, el público de Santander, está expectante con la corrida de Victorino Martín. Esta deseoso de ver triunfar a los toreros y de pasárselo bien. Queda el domingo la Beneficencia, que no arrastra quizás a tanto público pero que ha fallado en los últimos años. En los tendidos ayer muchos aficionados reclamaban su inclusión en el abono general. Es un objetivo a conseguir
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