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Solo oreja para El Fandi
30 Julio 2010Santander. Octavo festejo de la Feria de Santiago. Lleno. Se han lidiado toros de Torrealta, el cuarto como sobrero, desiguales de presentación y juego.
El Fandi, silencio y oreja;
Sebastián Castella, silencio tras aviso y ovación tras petición y aviso;
Miguel Ángel Perera, ovación y ovación tras aviso.
El diestro David Fandila "El Fandi" cortó la única oreja de una corrida muy cambiante de Torrealta, en la que tanto Sebastián Castella como Miguel Ángel Perera se quedaron sin "tocar pelo" por culpa de la espada, hoy en Santander
"EL FANDI" SIEMPRE PUNTÚA
Los toros lo condicionaron todo, y para mal. Los hubo claramente malos, como el segundo; otros como el tercero que aparentó mejor condición, pero sin llegar a "romper"; el primero fue lo que en el argot se dice un toro mentiroso, puesto que a las cosas buenas que tuvo sumó otras bastante negativas; el cuarto, con genio y sin final; el quinto, el que más duró, tampoco fue claro; y el sexto, quizás el mejor.
En definitiva, corrida nada fácil para hacer el toreo.
"El Fandi" se esforzó en el que abrió plaza, aún sin llegar a sintonizar del todo con el toro, que a tenor de las palmas que le acompañaron en el arrastre tuvo partidarios que no se merecía.
Apreciable galleo por chicuelinas, como el quite de igual guisa, antes de tomar las banderillas, que clavó con eficacia. El toro hizo el avión a principio de faena, pero a la segunda tanda ya "se metía" por el pitón derecho. No fue de fiar en el largo, afanoso e insulso trasteo del granadino.
En el cuarto bis el espectáculo de las banderillas fue total. Nada menos que cuatro pares: de poder a poder, cuarteando, de dentro a fuera y "al violín". Abrió faena de muleta de rodillas, donde se notó el genio y la aspereza del toro, que todavía aguantaría un par de tandas a derechas y una más al natural antes de desentenderse yéndose a tablas.
Los pases que dio "Fandi" no resultaron muy allá, pero la efectividad con la espada fue clave para cortar la oreja.
No "sirvió" el tercero, ni arriesgó Castella con él. Toro incierto, que se venía cruzado, poniéndose por delante. El hombre estuvo sólo en las apariencias.
En cambio en el quinto la apuesta de Castella fue muy seria. Desde los lances de recibo hasta la estocada final el francés puso muchos arrestos.
Duró el toro, pero sin clase. Y Castella estuvo muy crecido en todo momento, también a pesar de dos tropiezos, uno mientras citaba por tafalleras, cayéndose en la cara, y librándose de milagro al hacer la croqueta, y un desarme en el segundo muletazo por alto y volteretón nada más ponerse por el lado derecho.
Pero hay que insistir en la firmeza de Castella, que siguió ahí, tragando y resolviendo con mucha suficiencia, hasta hacerse totalmente con la situación, que es como decir, domeñar al toro por completo. El puntillero le quitó la oreja.
Perera fue arrollado por el tercero nada más abrirse de capote, toro que hizo cosas muy raras, colándosele también al peón Joselito Gutiérrez, encargado de lidiarlo. Y en la muleta demostró poco celo, embistiendo por abajo pero sin fuelle, sin "chispa". Perera lo toreó con suavidad hasta que el toro se paró, costándole ya un mundo seguir la muleta.
El sexto, que no terminó de pasar en el capote, frenándose, dio también cambio notable en el último tercio, embistiendo largo y seguido. Vibrante principio de faena, enganchando Perera al toro por delante y llevándole lo que se dice muy toreado. Al natural hubo menos continuidad, con los pases de uno en uno.
A la faena le sobraron dos interrupciones y le faltó contundencia con la espada para haberse resulto en triunfo
EFE
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