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La peor corrida para un cierre de feria gris en Santander
31 Julio 2011Santander. Lleno. Última de feria. Toros de Carmen Lorenzo para rejones, nobles, y Román Sorando, bien presentados y desigual juego.
Hermoso de Mendoza, silencio y ovación;
Alejandro Talavante, silencio y ovación tras petición;
Daniel Luque, silencio y aplausos
PELMAZO
De antemano resultaba extraña la mixtura de un rejoneador y dos toreros que no rivalizan en nada. Y así resultó. Un pelmazo de corrida.
Ni toros ni toreros. No hay indulgencia para nadie, pues si falló el ganado, tampoco anduvieron lúcidos los espadas.
Estaba anunciado Cayetano Rivera, que al encontrarse lesionado fue sustituido por Daniel Luque, triunfador en esta misma plaza tres días antes. El "rival" de Luque ya estaba designado, Talavante, aunque entre ellos no hay nada que les aproxime, ni siquiera que les distancie. Esta tarde se parecieron en el carácter apagado y estilo taciturno que ambos expresaron frente al toro.
Por si faltaba, tampoco el rejoneador Hermoso de Mendoza estuvo muy allá. Así que pesó la corrida como un plomo.
Una lástima este final de una feria que ha tenido tardes muy interesantes. Quizás el punto de partida del fracasado festejo estuvo en el ganado. Y lo denunció una voz firme e indignada desde la grada de sombra: "¡con estos toros acabáis con 'la Fiesta'!".
El caso que más allá de esa sentencia apenas hubo pasajes reseñables en la tarde.
El rejoneador Hermoso templó a dos pistas montando a "Chenel" en su primero, toro cada vez más quedado. Y no hubo más que resaltar como brillante, ya que no cuentan los cabezazos y el adorno del teléfono con el toro prácticamente moribundo.
En el cuarto, que también se paró pronto y no ayudó nada, anduvo el navarro con notables desigualdades. Una banderilla de frente y arriba por otra "al aire". Fue bueno un par de cortas a dos manos, pero matando lo estropeó todo.
Talavante llevó a cabo un primer trasteo picotero (de citar mucho con "el pico" de la muleta), a base de tironazos y enganchones, sin llegar a empezar verdaderamente faena. El toro, sin fuerzas ni raza, y por ende maltratado por el torero, apenas respondió.
Anduvo más ajustado en el quinto, al que toreó bien a la verónica, y con el que hubo un prometedor principio de faena por estatuarios. Pero enseguida se impuso la falta de celo del animal, muy corto de embestida, muy parado.
Sobre la marcha proyectó Talavante una especie de parón, recurso muy socorrido con los toros que no se mueven, pero tampoco resultó. El hombre estuvo un buen rato entre los pitones, sin embargo, sin llegar a interesar.
Luque, en corte parecido al compañero, tampoco fue más allá en su frenado primero, al que citó descruzado y perfilero, siempre lo que se dice "fuera de cacho". Buscó asimismo el parón como alternativa, más puede entenderse que no fue nada efectivo, ni original.
Ya el sexto, cuya mansedumbre lo demuestra el hecho de salir huyendo del caballo en el único picotazo que recibió, estuvo en el suelo absolutamente en todas las tandas. Y su matador, Luque, espeso de ideas, pesadísimo, intentando cortarle el escaso viaje para ver si conseguía algo también por la vía del arrimón. Hasta los alardes en las cercanías estuvieron de más. Nada resultó. EFE
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