Noticias |
![]() ![]() ![]() |

Esau Fernández
Un gran toro de Peña, una faena maciza de Esaú y las genialidades de Conde
29 Enero 2012Ajalvir (Madrid). Menos de media plaza. Toros de Lopez Gibaja para rejones y Fernando Peña para lidia a pie, el sexto premiado con la vuelta al ruedo.
Joao Moura, silencio en ambos;
Javier Conde, silencio y oreja;
Esaú Fernández, oreja y dos orejas y rabo
ENTUSIASMO A PESAR DEL FRÍO
Frío intenso como el día anterior, aunque el festejo tuvo cosas muy candentes que hicieron la tarde muy llevadera. Lo más sobresaliente, la gran faena de Esaú Fernández al último toro, al que hay que distinguir también con un punto y aparte por su bravura, clase y duración.
Un toro que en otra plaza de más entidad, taurinamente hablando, es posible que hubiera alcanzado el indulto, que se llegó a pedir.
De entrada el animal puso la emoción y dio mucha importancia a la labor del torero, quien a su vez "se metió" mucho con él para que a la postre la faena resultara maciza, sobre la base del valor y la estética. Muy bien toro y torero.
Esaú entusiasmó con el capote en un exquisito recibo a la verónica de manos bajas, "p'atalante" y capote mecido. Con la muleta destacó el toreo en redondo, en series largas, limpias, ligadas y ajustadas. Y siempre a más. Paseó los máximos trofeos.
En el anterior, un toro con menos recorrido pero de mucha bondad, no terminó de "romper" la faena pese a algunos pasajes sueltos también muy estimables, sobre todo en la distancia corta. Aquí obtuvo el sevillano la primera oreja del festejo.
De Javier Conde, lo primero a destacar, su presencia en el cartel. Un lujo, un torero de su vitola, dándole importancia al festejo y a la historia de la plaza. A partir de ahora se utilizará su nombre como reclamo para traer a Ajalvir a matadores de toros de tan buen marchamo. Eso a pesar de que luego las cosas le salieron sólo a medias.
No dio de sí el primero de su lote, toro gordo, basto y probón. Como tampoco el torero dio el paso adelante. El otro acompañó más, y hubo momentos de palpitante toreo. Más allá incluso de la pinturería y las pinceladas, aunque sin el hilván suficiente, Conde lució al natural la espléndida genialidad de su estilo único.
En primer y tercer lugar, el joven rejoneador Moura cumplió una primera faena irregular y anduvo más centrado en la otra, ajustándose en ésta más en los embroques y clavando arriba y muy reunido. Pero marró en las dos con el rejón de muerte, y en ambas se hizo el silencio. EFE
Noticias


Tuenti
Enviar a un amigo




Subir