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Oreja por coleta en Algeciras
27 Junio 2009Toros de Alcurrucén, correctos de presentación y de juego desigual, d
Morante de la Puebla, oreja y saludos.
El Cid, oreja y saludos.
Sebastián Castella, saludos tras petición y oreja.
TOROS:
Se lidiaron toros de Alcurrucén, aceptablemente presentados, justitos de todo, y de juego variado. Los que más "sirvieron", los cuatro primeros; el 5° no tuvo ni un pase, y el 6° fue complicado.
José Antonio "Morante de la Puebla", oreja y ovación.
Manuel Jesús "El Cid", oreja y ovación tras petición.
Sebastián Castella, ovación tras petición y oreja con petición de la segunda.
La plaza tuvo menos de tres cuartos en tarde calurosa y con rachas intermitentes de viento que molestaron en el ruedo. Una oreja cada uno pasearon los diestros José Antonio "Morante de la Puebla", Manuel Jesús "El Cid" y Sebastián Castella, hoy, en el tercer festejo de la Feria Real de Algeciras, una función en el que las malas espadas y las pocas concesiones del presidente, imposibilitaron un triunfo mayor.
Rectitud presidencial
"El Cid" cortó una oreja de su primero, toro con buen fondo hasta que "se rajó", al que realizó una faena de altibajos, vibrante en el prólogo, con tandas de buen son, dando distancia y ligando los muletazos, pero que se fue diluyendo a medida que el toro se apagaba. Acertó a la primera con la espada, clave para la concesión del trofeo.
Con el cuarto salió "El Cid" a por todas, con mucha disposición, estructurando una faena que tuvo emoción, hilvanando muletazos de buen corte por ambos lados, pero sin la rúbrica oportuna con los aceros, y sin concesiones tampoco de la presidencia a pesar de la petición.
"Morante" cuajó una entonada faena frente al que abrió plaza, al que toreó por momentos con empaque y prestancia en la distancia corta, pero al conjunto le faltó mayor redondez, principalmente por el viento que molestó mucho en el ruedo. Y como agarró una buena estocada, le premiaron con una oreja.
El cuarto fue imposible, toro sin raza ni clase, con el que "Morante" lo intentó, dejando detalles sueltos de especial aroma, pero la faena nunca llegó a coger vuelo.
Castella tuvo en primer lugar un manejable toro, al que toreó con disposición y firmeza sobre ambos pitones. Faena de intensidad con series de muletazos largos, ligados y por abajo. A pesar de la petición, el presidente decidió no concederle la oreja.
Tampoco hubo concesiones en el sexto, toro exigente y con "guasa", con el que Castella volvió a estar muy firme y valiente; pisando terrenos muy comprometidos, dándole ventajas al toro y pegándose un auténtico arrimón. Faena de mucha emoción, sin embargo, mal rematada en la suerte suprema. A pesar de ello, la plaza le pidió con fuerza las dos orejas, pero el presidente, una vez más, lo dejó en una.
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