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Morante de la Puebla
Morante y Castella a hombros en el cierre de Medellín
17 Febrero 2013Medellín (Col) 16 Febrero. Última corrida Feria de La Macarena. Tres cuartos de entrada. Toros de Ernesto Gutiérrez de aceptable presencia y juego dispar.
Pepe Manrique, palmas y palmas.
Morante de la Puebla, oreja y oreja.
Sebastián Castella, dos orejas y palmas.
Con una entrada cercana al medio aforo asistimos al último festejo de la Feria en la Macarena. Para el evento se conformó un cartel muy bien rematado y la ganadería seleccionada sobre el papel brindaba garantías, sin embargo la cosa no salió como se esperaba.
El encierro de Ernesto Gutiérrez, fuera del tipo tradicional de la casa. Varios pitados en el arrastre y algunos muy flojos de remos, todo lo contrario a lo que hasta el propio ganadero esperaba.
La terna conformada por diestros de tres nacionalidades. Pepe Manrique por Colombia, apenas sin suerte. Morante de la Puebla por el pabellón español, desconocido. Con deseos y voluntad frente a sus dos poco deseados toros, algo fuera de los común en el de la Puebla del Río, todo abonable y agradecible. El francés Sebastián Castella bien apenas, frente a toros que para él resultaban fáciles y lidiarles.
Pepe Manrique (traje perla oro y cabos negros) saludo a su primero de la tarde con un tercio de capa suave en la que sumó ocho verónicas muy lentas. Con la pañosa la labor fue más por mérito del colombiano que por las condiciones del toro que no trasmitía, no tenía fondo, ni fuerza. Las embestidas eran medias y así los muletazos. Con la surta fue lo poco que se vio, pues acometía poco el astado. Con la espada no hubo suerte inicial.
Con el cuarto de la tarde, segundo de su lote Pepe lanceo con arte y ritmo. Por delantales llevó el toro al caballo con donosura. Con la pañosa el toro mostro su estirpe, de la familia de las flores. El toro se entregó y Manrique le sacó partido. La faena fue más importante por el derecho. Por el izquierdo la embestida era más corta. La faena tuvo momentos muy emotivos por la potencia con que el toro acudía a los engaños. Bien y correcto el colombiano. Los tiempos, las distancias y las tandas justas en profundidad y arte. La espada bien colocada pero el toro demoró en caer y Manrique hubo de usar el descabello con fallos, fallos que le quitaron los trofeos. Saludó desde el tercio.
Morante de la Puebla (traje verde esperanza, oro y morillas en blanco) su toro fue poco, no acudía y con la capa ejecuto tres verónicas, media y luego acompañando la embestida para dos más de pintura. Quiso hacer e hizo labor. Con la muleta trato de enseñarle a un toro que no brindaba posibilidades. Hubo calidad en el esfuerzo. Encontrándose con dos tandas buenas por el derecho. No hubo “asco”, le busco y le encontró gotas en un poso vacío. Pinturas construidas en instantes que de forma aislada encontraba el español en un apagado y sin clase. Con el acero espada y descabello. Una oreja.
Con el quinto de la tarde Morante hizo poco con la capa por la falta de fuerza del astado, lo que no le permitía acometer con presteza. Con la muleta de menos a más el toro y Morante estuvo con muchos altibajos. Centavos que no llegaban al peso esperado. La verdad no fue culpa del torero, porque así el orfebre quiera sino hay metal difícilmente se pueden fabricar joyas. Voluntad toda y eso se le abona, pues nunca ha dejado en el ruedo tanto sudor en la dificultad. Al manso le saco hasta el último pase. Estocada caída y luego a ver que no era suficiente y que era difícil utilizar el descabello tomo la puntilla y de frente finiquito la vida del toro. Una oreja.
Sebastián Castella (traje negro, oro y remates en blanco) con el tercero del festejo Castella lanceo con mucho empaque, acompañando la embestida con ritmo y cadencia. Ya con la muleta en la mano pidió permiso y no brindo y se sentó en el estribo para dejar en la retina cuatro muletazos muy apretados. Luego en el centro tiro de un emotivo toro, que buscaba los engaños. La faena fue completa, tanto con la derecha como con la izquierda el francés saco el mejor partido, todo en el centro del ruedo. En muchos momentos clavado en la arena. La faena fue correcta, entonada y ratificada con el acero fulminante. Dos orejas.
Para el cierre en Medellín Castella lance casi en el centro del ruedo con mucho temple. Con el trapo rojo pegado a tablas y por bajo lo llevó al centro. Técnica dejándole la muleta en la cara para obligar a que el negro pasara. No hubo trasmisión en el toro y si voluntad en el galo, dejando un sabor agridulce al final de la feria. La espada luego de una faena larga, no fue indiferente a lo aburrido.
Al final del festejo en hombros Morante y Castella, una puerta grande sin el sabor de otras tardes.
voyalostoros.com
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