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Sólo una oreja en la resaca ecuestre de San Isidro

Martín Burgos

Sólo una oreja en la resaca ecuestre de San Isidro

02 Junio 2013

Las Ventas. Seis toros, despuntados para rejones, de José Manuel Sánchez Cobaleda (2º y 5º con el hierro de Castillejo de Huebra), de muy distinto cuajo y remate, y de buen juego en general. Más de media entrada de público, en tarde fresca y ventosa.

Rui Fernandes: medio rejonazo trasero y rejón trasero contrario (ovación).

Raúl Martín Burgos: rejonazo trasero contrario (oreja con petición de la segunda).

Álvaro Montes: metisaca caído, rejonazo trasero y dos descabellos (vuelta al ruedo).

Moura Caetano: rejonazo trasero (vuelta al ruedo tras petición).

Leonardo Hernández: rejonazo contrario y cinco descabellos (ovación).

Francisco Palha: tres pinchazos y rejonazo trasero (ovación).

 

 



EL MEJOR REJONEO, SIN PREMIO


 

En las corridas de rejones suele suceder a menudo que las mejores faenas a caballo se quedan sin premio, mientras que otras de menor nivel artístico y técnico sí que puntúan en la estadística orejera. El único matiz diferenciador es la contundencia del protagonista con el rejón definitivo, el de muerte.

Así sucedió hoy en esta especie de duelo hispano-luso de rejoneadores, donde el único trofeo concedido fue a parar a manos de Martín Burgos, que, al revés que la mayoría de sus compañeros, remató su faena de un sólo golpe de acero.

La actuación del jinete madrileño con un buen toro de Castillejo de Huebra fue, sobre todo, espectacular, con sorpresivos embroques y muchos alardes de doma de cara a la galería, aunque en casi todos los embroques se echó de menos un mayor ajuste.

En cambio, mucho más ortodoxas y de mayor pureza a la hora de clavar banderillas y torear a caballo fueron las faenas del portugués Moura Caetano y del español Leonardo Hernández.

El lusitano estuvo además muy valiente con un cuarto astado reservón, al que tuvo que provocar las arrancadas exponiendo mucho sus cabalgaduras para luego clavarle "farpas" siempre en rectitud. Mató a la primera también, pero, en este caso, la presidencia no quiso atender una más que suficiente petición de oreja para Caetano.

Hernández hizo un alarde de temple y de limpieza en su actuación con el hondo quinto toro, a pesar de no contar con los mejores caballos de su cuadra, aún retenidos en México.

Magistral en los galopes de costado para encelar al astado y brillante sobre todo en un par a dos manos en los medios, Leonardo falló únicamente con el descabello.

El jiennense Álvaro Montes también dio una aplaudida vuelta al ruedo, una vez que también tuvo que descabellar para acabar la lidia del tercero. Pero su actuación fue una de las más vibrantes de la tarde.

Con aires camperos, recibiendo a portagayola y parando al toro con la garrocha o toreándolo desde el caballo con el marsellés (la chaqueta con que se cubre el traje corto), Montes hizo una faena variada no exenta de sobresaltos, pues tras clavar una banderilla se aflojó la cincha de la silla de montar, perdió el control sobre el caballo y el toro le arrolló violentamente, sin más consecuencias que algunas erosiones en el rostro.

Los otros dos portugueses del cartel hubieron de conformarse con sendas ovaciones. Rui Fernandes le hizo una faena correcta, tirando de oficio, al manso que abrió plaza, mientras que al joven Francisco Palha le faltó algo más de fibra y de compromiso con el noblote cinqueño que cerró la tarde.

Paco Aguado - EFE



 






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