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Manzanares, cuatro orejas y un rabo, por la Puerta de los Cónsules de Nimes
14 Septiembre 2013Nimes (Francia) Cinco toros de Domingo Hernández, el primero con el hierro de Garcigrande, desiguales pero correctamente presentados y de juego variado. Los mejores, el segundo y, sobre todo, el sexto, premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. Remendó la corrida un toro de Daniel Ruiz -el tercero- algo "lavadito" de cara y que no rompió. La plaza tuvo lleno aparente en los tendidos.
Julián López "El Juli", oreja, ovación y oreja.
José María Manzanares, dos orejas, ovación, y dos orejas y rabo.
Al final del festejo Manzanares ha salido a hombros por la Puerta de los Cónsules.
OBRA MAESTRA EN EL ANFITEATRO
Alto, basto y feo el primero, que manseó en varas y se desplazó sin humillar. Juli le pudo sin lograr mucho lucimiento, y corto la oreja después de una estocada entera.
El de Daniel Ruiz que hizo tercero tampoco rompió a pesar de los esfuerzos del torero, que se mostró generoso con él, poniéndolo en suerte de lejos (ovación en el segundo puyazo). Juli se impuso a su genio, lo intentó todo por abajo, pero el toro nunca fue para adelante.
El quinto, con más cuajo pero "abrochadito" de pitones, tomó dos puyazos en bravo y llegó a la muleta con transmisión.
El Juli le impuso su poderío por abajo y el toro rompió de verdad al final. Mató de una estocada entera después de pinchar y, al levantar el toro su "tercero", quizás le hizo perder la segunda oreja. Cortó una.
Manzanares ha reventado el anfiteatro frente al último, un toro bien hecho y correcto de presentación, que cumplió en varas. Llegó a la muleta con mucha bondad, con clase y con transmisión.
Manzanares lo toreó muy a gusto, con temple y suavidad. Mató de un estoconazo recibiendo y le fueron concedidos los máximos trofeos, mientras que al toro se le dio la vuelta.
También corto las dos orejas del segundo, un toro altito y algo suelto de carnes, que fue más noble que bravo aunque se empleó por abajo. Un recibir de efecto inmediato hizo caer las dos orejas.
Poco pudo hacer en cambio frente al cuarto, un toro violento que evidenció genio y algo de sentido.
André Viard - EFE
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