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El trabajo estaba en el campo. Con la triple premisa del bueno, bonito y barato la empresa quería otro requisito: "sin problemas". ¿Dónde estaba la solución? En los pitones no. Ya había advertido Justo Ojeda con este espinoso tema el año pasado que los toros con dos dedos más de pitones, además de que son más caros, no se los venden para El Puerto. La solución quedó a la vista: quilos. La primera conclusión de la temporada en El Puerto es que hubo muchos quilos en el ganado y un sorprendente alto número de guarismo "0" en las tablillas de los toros. Ese aumento de volumen y peso fue acogido por la prensa más pelota como el interés por la empresa en mejorar el trapío del toro. Cronistas taurinos que habían venido callando sobre este punto en años anteriores y que el año pasado se subieron al tren del estallido popular tras años de vergonzante mirar para otro lado, se quitaban la careta en cerrado aplauso. Pero la empresa jugó una baza ganadora que debemos elogiar y mucho: la apuesta torista con los toros de Adolfo Martín y los pedrajas de Alfonso Guardiola, ya ensayada el año pasado.
Seguimos manteniendo que el toro de El
Puerto, dentro de cada encaste, no precisa quilos sino trapío, algo
que no lo da solamente el volumen. Pero la opinión creada y
manifestada, no da mucho lugar a dudas: la gente se conforma con los
quilos y la empresa consiguió sus objetivos con varios toros
aplaudidos de salida. Lo acatamos porque voz del pueblo, voz del
cielo, pero "y si embargo se mueve". Y no hay que olvidarse de Pepín Liria en la tarde de la encastada, brava y variada corrida de Adolfo Martín. El murciano se la jugó en la plaza de El Puerto como si estuviera en Las Ventas en el día más comprometido de su carrera. Una conmovedora faena, jugándose la vida en una tarde en la que la plaza de El Puerto fue plaza de primera. Y hubo mucho más en el abono, tardes y toros para que cada aficionado, con su exclusivo concepto del toreo, se queden con "algo". El toro "Aviador" de Adolfo Martín para unos, el toro de Guardiola de Encabo para otros, la maestría de El Juli que estuvo en torero y profesional en una valiosa faena... muchos más positivos que negativo. Momentos negativos también los hubo. No se puede olvidar el espectáculo del toro devuelto de Núñez del Cuvillo, burriciego presunto, que al menos evidenció las cualidades de profesionales como Jesulín, Juan Montiel y sobre todo el picador Manolo Martín. Punto y aparte Morante de la puebla, a sus sugestivas maneras y su embriagador toreo se ha sumado un gran potencial taquillero. De las corridas de toros, una oreja protestada para Uceda Leal fue pobre y triste balance con la corrida de Buenavista con cinco toros que entraron dos veces al caballo, algo insólito en El Puerto y con el público tomando partido por el quinto toro. Recital poncista con indulto en la de Núñez del Cuvillo que sustituyó a la de Daniel Ruiz en un cambio de ganado que enfadó a Jesulín, que vio como el domingo siguiente ya se habían lidiado los toros de su corrida. La segunda tarde de Núñez del Cuvillo se saldó con dos únicas orejas para Jesulín y Perera, un valor que merece la pena esperar. En la de Parladé, grande y con poca casta, hubo una oreja para la magia de Morante y otra para la maestría de El Juli.
Decepcionaron los de Lagunajanda y los
pedrajas y gran espectáculo con la de Adolfo Martín y Liria. El día
del broche de oro de Jesuli Ponce pagó su tributo de sangre en la
Plaza Real, que aquí las cornadas no son de mentira.
La papeleta de los novilleros era muy
difícil porque las novilladas tuvieron volumen y sobre el papel no
estaban entre las que los taurinos califican como de "garantía".
Diario de Cádiz 04-09-05 |
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