TEMPORADA 2005

 

BALANCES


Olga Pérez
Daniel Pérez
Diario de Cádiz
Carlos V. Serrano

José Almenara

Pinchar sobre el nombre

       
Francisco Orgambides


Jesuli, Ponce, Almansito y Liviano, cuadro de honor
 


En el resumen de las corridas de verano en la Plaza Real hay que subrayar también el gesto de Pepín Liria en una corrida de Adolfo Martín que no dejó indiferente a nadie, la solvente oreja que cortó El Juli a la de Núñez del Cuvillo y las sugesivas formas de Morante de la Puebla


La temporada de El Puerto 2005 era crucial para empresa y afición. La empresa se la jugaba porque la afición, tras las virulentas protestas del 2004 por el trapío y juego de los toros, consideraba ya este abono como la prueba del nueve de su fidelidad al espectáculo o la opción de tirar la toalla comprando entradas sueltas. La empresa, que había pasado el invierno temiendo la deserción de abonados, tenía que conseguir paz en los tendidos en cuanto a la presencia del toro.

El trabajo estaba en el campo. Con la triple premisa del bueno, bonito y barato la empresa quería otro requisito: "sin problemas".

¿Dónde estaba la solución? En los pitones no. Ya había advertido Justo Ojeda con este espinoso tema el año pasado que los toros con dos dedos más de pitones, además de que son más caros, no se los venden para El Puerto. La solución quedó a la vista: quilos. La primera conclusión de la temporada en El Puerto es que hubo muchos quilos en el ganado y un sorprendente alto número de guarismo "0" en las tablillas de los toros.

Ese aumento de volumen y peso fue acogido por la prensa más pelota como el interés por la empresa en mejorar el trapío del toro. Cronistas taurinos que habían venido callando sobre este punto en años anteriores y que el año pasado se subieron al tren del estallido popular tras años de vergonzante mirar para otro lado, se quitaban la careta en cerrado aplauso.

Pero la empresa jugó una baza ganadora que debemos elogiar y mucho: la apuesta torista con los toros de Adolfo Martín y los pedrajas de Alfonso Guardiola, ya ensayada el año pasado.

Seguimos manteniendo que el toro de El Puerto, dentro de cada encaste, no precisa quilos sino trapío, algo que no lo da solamente el volumen. Pero la opinión creada y manifestada, no da mucho lugar a dudas: la gente se conforma con los quilos y la empresa consiguió sus objetivos con varios toros aplaudidos de salida. Lo acatamos porque voz del pueblo, voz del cielo, pero "y si embargo se mueve".

Jesuli de Torrecera lidiando a LivianoY además para mayor refrendo popular, dos toros indultados, ambos de extraordinario juego, el malogrado toro de Núñez del Cuvillo, "Almansito" en magistral faena de Enrique Ponce y el toro de "El Torreón" indultado por Jesuli de Torrecera -que el año pasado salvó una tarde muy comprometida con la firmeza de su muleta- y que en esta temporada se ha proclamado indiscutible triunfador con una faena histórica. Lo de Enrique Ponce entra dentro de su vitola de figura pero lo de Jesuli de Torrecera convenció a todos de las armas de un torero que merece más sitio.

Y no hay que olvidarse de Pepín Liria en la tarde de la encastada, brava y variada corrida de Adolfo Martín. El murciano se la jugó en la plaza de El Puerto como si estuviera en Las Ventas en el día más comprometido de su carrera. Una conmovedora faena, jugándose la vida en una tarde en la que la plaza de El Puerto fue plaza de primera.

Y hubo mucho más en el abono, tardes y toros para que cada aficionado, con su exclusivo concepto del toreo, se queden con "algo". El toro "Aviador" de Adolfo Martín para unos, el toro de Guardiola de Encabo para otros, la maestría de El Juli que estuvo en torero y profesional en una valiosa faena... muchos más positivos que negativo.

Momentos negativos también los hubo. No se puede olvidar el espectáculo del toro devuelto de Núñez del Cuvillo, burriciego presunto, que al menos evidenció las cualidades de profesionales como Jesulín, Juan Montiel y sobre todo el picador Manolo Martín.

Punto y aparte Morante de la puebla, a sus sugestivas maneras y su embriagador toreo se ha sumado un gran potencial taquillero.

De las corridas de toros, una oreja protestada para Uceda Leal fue pobre y triste balance con la corrida de Buenavista con cinco toros que entraron dos veces al caballo, algo insólito en El Puerto y con el público tomando partido por el quinto toro. Recital poncista con indulto en la de Núñez del Cuvillo que sustituyó a la de Daniel Ruiz en un cambio de ganado que enfadó a Jesulín, que vio como el domingo siguiente ya se habían lidiado los toros de su corrida.

La segunda tarde de Núñez del Cuvillo se saldó con dos únicas orejas para Jesulín y Perera, un valor que merece la pena esperar. En la de Parladé, grande y con poca casta, hubo una oreja para la magia de Morante y otra para la maestría de El Juli.

Decepcionaron los de Lagunajanda y los pedrajas y gran espectáculo con la de Adolfo Martín y Liria. El día del broche de oro de Jesuli Ponce pagó su tributo de sangre en la Plaza Real, que aquí las cornadas no son de mentira.

Difícil compromiso novilleril y llenazo en la de rejones.

La papeleta de los novilleros era muy difícil porque las novilladas tuvieron volumen y sobre el papel no estaban entre las que los taurinos califican como de "garantía".
Y esto es así porque "Corbacho Grande" no dejaba de ser una incógnita por apenas haberse jugado; la de hermanos Torres Gallego estaba casi en la misma onda, con muy poco bagaje en plazas de segunda y el antiguo hierro de Braganza, que tiene mucho bueno dentro, no es hoy una vacada con "buena prensa" entre la gente de la coleta. Además tenían pinta de toro.
El mérito de los novilleros era grande, en ese escenario y con ganado fuerte. José Caraballo cortó una oreja que pudieron ser dos en la de Corbacho, Grande, en la que hubo tres novillos-toros propicios. Se echaron de menos más ganas en la terna con la de Torres Gallego, que no se comía a nadie y en la que se salvó el sanluqueño Antonio José Blanco cortando una oreja. Currito fue el triunfador en la de Camacho, en la que la esperanza local, Alejandro Morilla, puso todo de su parte por superar las condiciones de su lote.
En la de rejones, llenazo y triunfo de Hermoso y Antonio Domecq y Sandra Moscoso se alzó merecidamente con el trofeo de la novilladas sin caballos.

Diario de Cádiz 04-09-05
 

Volver

laplazareal.net © 2005