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!ESTAMOS TOCANDO FONDO¡
Carlos V. Serrano |
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El principal pilar es el toro, y este está brillando por su ausencia. Ciñéndonos a la temporada recientemente finalizada, otra vez hemos vuelto a las "rebajas de verano" tal como ocurriera en el pasado 2004, cuando nos quisieron vender el problema de los corrales como motivo principal de la ausencia de un toro digno para esta plaza.
A pesar de todo,
siguen contando con las reses de la familia "Domecq", Marqués, Juan Pedro, Jandilla, El Torero.
Se debería dar, como en la pesca, un paro biológico para que
con el tiempo se reponga algo la especie. Los de Núñez
del Cuvillo estuvieron justitos de casta, pero con la cara muy lava.
Los de Osborne sin clase y no aptos para el lucimiento. Los
"adolfos" se quedaron en el campo, ya que los que vinieron a
El Puerto eran sucedáneos de toros. Los de la corrida mixta
nocturna, más valdría no acordarse.
El segundo pilar
que sostiene a la Fiesta, son los toreros.
Si empezamos por los más noveles, diríamos que las novilladas sin
picar es un gran acierto, porque es una oportunidad única para
aquellos que intenta buscarse una posición dentro de este
apasionante y a su vez difícil mundo, pero debería de seleccionarse
mejor la composición de los carteles. Y siguiendo con los
novilleros, en esta ocasión a los más mayorcitos. Aunque no tuvieron
la materia prima más idónea para su lucimiento, lo menos que deben
demostrar es que quieren ser algo en esta profesión. Es muy difícil,
pero el que algo quiere, algo tiene que poner de su parte. Sólo el
de Sanlucar, Antonio José Blanco, que entró por la vía de la
sustitución, se salva de la quema, en unión de Caraballo y
Benjamín Gómez, ya que los demás no estuvieron a la altura de la
circunstancias.
El tercer
pilar de la Fiesta, son los organizadores de los espectáculos,
llamados empresarios. Esperábamos que este año 2006 sería
importante, porque después de la pequeña recuperación, sin lanzar
las campanas al vuelo, observada en la temporada anterior y en vista
a que su compromiso finaliza en el 2007, se esmerarían en conseguir
una temporada, no brillante, pero si al menos aceptable y digna.
Nuestro gozo en un pozo y pocos méritos acumulados para una posible
opción al nuevo pliego. Los propietarios del inmueble también tienen su parte de culpa en toda esta situación. Por una parte, poco o nada han hecho por subsanar los múltiples desperfectos que desde hace mucho tiempo, tiene este emblemático edificio, tanta es la desidia demostrada, que hasta se han perdido subvenciones por no haberlas solicitado en tiempo y forma. Por otra la de requerir a los arrendatarios no solo el pago del canon correspondiente, si no también el cumplimiento de las obligaciones requeridas en el contrato de arrendamiento. En definitiva ha sido una temporada no para olvidar, si no para reflexionar detenidamente de ella. El buscar soluciones es la pauta a seguir para el futuro y, esta llega trayendo reses dignas con las jechuras necesarias para una plaza de segunda, que en tiempo quiso ser de primera, recabar de los concesionarios de la plaza un mayor celo en su gestión, emplear los ingresos que genera el inmueble en su propio mantenimiento y por último pedir disculpas a los que religiosamente han pasado por taquillas y han salido defraudados. AMEN.
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