TEMPORADA 2005

 

BALANCES EL PUERTO


Olga Pérez
Daniel Pérez
Carlos V. Serrano

 

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!ESTAMOS TOCANDO FONDO¡

Carlos V. Serrano
24 agosto 2006


Llegó el final de la temporada portuense y, es el momento oportuno de analizar los resultados de la misma y sacar conclusiones de las circunstancias que se han dado, para llegar a la situación de desesperación y aburrimiento, que se ha padecido durante la misma. Nunca, al menos que yo recuerde, hemos deseado tanto que terminase la temporada,

¿Qué viene ocurriendo en El Puerto en los últimos años?, ésa es la pregunta que se hace todo aficionado y que al parecer no encuentran respuesta alguna. Esta nueva etapa taurina portuense ha venido marcada por el desinterés y la desidia por la parte de los organizadores y, por supuesto también de aquellos que lo han consentido, haciendo caso omiso a cuanto ha venido sucediendo, a pesar de los reiterados incumplimientos y las denunciadas manifiestas de los aficionados y de la prensa especializada.

Si el pasado año vimos un pequeño atisbo de luz, para una posible recuperación, porque nos parecía que "íbamos en el camino", después de haber pasado un nefasto 2004, esa luz se ha difuminando y, ahora las consecuencias son que "Estamos tocando fondo".

Tres son los pilares que sostienen a la Fiesta, el toro, el torero y los organizadores. Si uno de ellos falla, el trípode se viene abajo, y con el tiempo la Fiesta se reciente. En la segunda plaza de Andalucía, como la quieren llamar, no solo falla uno de los pilares, si no los tres, y por tal circunstancia, estamos donde estamos.

El principal pilar es el toro, y este está brillando por su ausencia. Ciñéndonos a la temporada recientemente finalizada, otra vez hemos vuelto a las "rebajas de verano" tal como ocurriera en el pasado 2004, cuando nos quisieron vender el problema de los corrales como motivo principal de la ausencia de un toro digno para esta plaza.

A pesar de todo, siguen contando con las reses de la familia "Domecq", Marqués, Juan Pedro, Jandilla, El Torero. Se debería dar, como en la pesca,  un paro biológico para que con el tiempo  se reponga algo la especie.  Los de Núñez del Cuvillo estuvieron justitos de casta, pero con la cara muy lava. Los de Osborne sin clase y no aptos para el lucimiento. Los "adolfos" se quedaron en el campo, ya que los que vinieron a El Puerto eran sucedáneos de toros. Los de la corrida mixta nocturna, más valdría no acordarse.
En cuanto  a los novillos de Camacho también deberían pasar por el "paro biológico", porque en las dos novilladas que se lidiaron, la casta brilló por su ausencia. Los de Torres Gallego, dignos y encastados y, los erales de Toros de Triana, excelentes, mucho jamón para poco pan. En definitiva que si queremos que El Puerto vuelva a lo que en un tiempo fue y que hoy añoramos, se debe de pasar por olvidarnos un poco de estas ganaderías convencionales y buscar una materia prima distinta, por que de "haberlas hailas".

El segundo pilar que sostiene a la Fiesta, son los toreros. Si empezamos por los más noveles, diríamos que las novilladas sin picar es un gran acierto, porque es una oportunidad única para aquellos que intenta buscarse una posición dentro de este apasionante y a su vez difícil mundo, pero debería de seleccionarse mejor la composición de los carteles. Y siguiendo con los novilleros, en esta ocasión a los más mayorcitos. Aunque no tuvieron la materia prima más idónea para su lucimiento, lo menos que deben demostrar es que quieren ser algo en esta profesión. Es muy difícil, pero el que algo quiere, algo tiene que poner de su parte. Sólo el de Sanlucar, Antonio José Blanco, que entró por la vía de la sustitución, se salva de la quema, en unión de Caraballo y Benjamín Gómez, ya que los demás no estuvieron a la altura de la circunstancias.
Los del escalafón superior siguen en la línea de siempre, Ponce con su toreo técnico, siempre estará en ese lugar que hoy ocupa. Jimenez, Vega, Tejela, Marín, Perera, Cortés y Manzanares, tienen mucho aún que madurar, pero van en la línea de encontrar el camino idóneo. Jesulin de Ubrique, cada año con más oficio y profundidad en su toreo. Finito estuvo anunciado pero no estuvo en el albero. Liria, Padilla y Encabo, aunque su toreo no sea del agrado de todos, continúan en su línea, aunque no tuvieron la materia necesaria para poder al menos justificarse. Rincón, torero veterano, necesita al igual que el ganado parar por el "paro biológico ". Torrecera, luchador donde los haya y con ganas de comerse el mundo. Javier Conde y El Cordobés, deberían formar parte de otro tipo de espectáculo distinto al taurino.
Dejo para el final a los tres que al menos han dejado alto su pabellón. Morante aunque no estuvo a la altura de sus mejores tardes, lució su toreo de arte pero no en la medida que todos deseábamos. El Cid consolidándose en lugares privilegiados y Sebastián Castella, que dejó bien alto su profesionalidad y vergüenza torera.

El tercer pilar de la Fiesta, son los organizadores de los espectáculos, llamados empresarios. Esperábamos que este año 2006 sería importante, porque después de la pequeña recuperación, sin lanzar las campanas al vuelo, observada en la temporada anterior y en vista a que su compromiso finaliza en el 2007, se esmerarían en conseguir una temporada, no brillante, pero si al menos aceptable y digna. Nuestro gozo en un pozo y pocos méritos acumulados para una posible opción al nuevo pliego.
Independientemente de los problemas de las ganaderías, se han quedado fuera de los carteles nombres que nunca debieron de ser omitidos, como es el caso de Alejandro Morilla, que a pesar de las posibles divergencias con sus mentores, por el bien de la ciudad, y de la afición, debería haber formado parte en los carteles, hubiesen ganado algunos enteros con los aficionados con su inclusión.

Los propietarios del inmueble también tienen su parte de culpa en toda esta situación. Por una parte,  poco o nada han hecho por subsanar los múltiples desperfectos que desde hace mucho tiempo, tiene este emblemático edificio, tanta es la desidia demostrada, que hasta se han perdido subvenciones por no haberlas solicitado en tiempo y forma. Por otra la de requerir a los arrendatarios no solo el pago del canon correspondiente, si no también el cumplimiento de las obligaciones requeridas en el contrato de arrendamiento.

En definitiva ha sido una temporada no para olvidar, si no para reflexionar detenidamente de ella. El buscar soluciones es la pauta a seguir para el futuro y, esta llega trayendo reses dignas con las jechuras necesarias para una plaza de segunda, que en tiempo quiso ser de primera, recabar de los concesionarios de la plaza un mayor celo en su gestión, emplear los ingresos que genera el inmueble en su propio mantenimiento y por último pedir disculpas a los que religiosamente han pasado por taquillas y han salido defraudados.

AMEN.

 

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