TEMPORADA 2005

 

BALANCES EL PUERTO


Rafael Gómez Ojeda
Eva Morales
Daniel Pérez
Olga Pérez

 

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!Se acabó...¡

Carlos V. Serrano
24 agosto 2007


La larga temporada taurina de El Puerto ha llegado a su fin y es el momento de hacer balance de la misma en todos sus aspectos. Cuando en mayo se nos presentó la programación y, a la vista sobre el papel de la misma, muchos pensamos, otros quizás no, que sería una temporada interesante. Y digo interesante porque se daba la circunstancia que se reunían en la misma dos factores fundamentales, que daría que hablar de ella. Por un lado, la composición de unos carteles con todas las primeras figuras del escalafón actual, con la gran novedad de la vuelta al coso portuense de José Tomás, bien rematados, eso si, con algunos dobletes de más. Y por otro lado, el fin de la era Ojeda, donde después de ocho años dirigiendo los destinos taurinos de la ciudad, pondría el mayor empeño posible para salir airoso de su compromiso y, ganarse el beneplácito y la confianza del aficionado en vista a un próximo futuro.

Con respecto a los carteles, la mayoría expresamos nuestra satisfacción, con algunas reservas, claro está, pero luego nos encontramos con algunos cambios sustanciales, como la decisión tomada por Morante de la Puebla, de pasar el resto de la temporada en blanco, lo que dejaba un poco coja la temporada y, nunca pudo ser mejor su sustitución  por un gran ausente de la programación inicial, Julián López “El Juli” y, luego también las ausencias por percances de El Cid y Cayetano, aunque estos últimos no desvirtuaron nada sus carteles iniciales, ya que los relevos no desmerecieron en nada.

Pero la gran desilusión nos la hemos llevado, una año más, con el ganado que analizaremos más abajo. 

Entrando en lo estrictamente artístico, podemos decir que ha sido un gran acierto la programación de las novilladas, con o sin picadores. Otro tema es si debe o no entrar dentro del abono.  Si queremos y solicitamos reiteradamente un cambio generacional en el anquilosado escalafón, la única manera posible de llevarlo a cabo, es la programación de este tipo de festejos, donde se promociona a jóvenes valores pero siempre contando con el apoyo del aficionado, que dicho sea de paso, presta muy poco.

Referente a los alumnos de las escuelas que han participado en las dos novilladas sin picadores dentro  del V certamen “El Puerto busca un torero”, necesitan mejorar aún mucho, claro está, son aspirantes y están trabajando fuerte para ello, pero también deben saber sus profesores en que momento y lugar deben concurrir a estos festejos. Se da la circunstancia que alguno de ello, son “viejos repetidores de curso” y debería pararse a pensar si merece o  no la pena continuar, o bien buscarse el futuro en otra profesión.

El que se ha visto con mayor proyección y con diferencia sobre los demás, ha sido el ganador, tanto de este certamen como del XIII ciclo de novilladas del Fomento de la Cultura Andaluza, Daniel Sotillo, al que se le debe prestar la mayor atención posible.

Miguel A. SanchezEn cuanto a las novilladas con picadores hemos tenido una gran y grata sorpresa en la persona del joven torero de Ubrique, Miguel Ángel Sánchez, que haciendo su debut con los del castoreño, demostró en el albero portuense tener cualidades para seguir aspirando a metas mayores, aunque con muchas carencias. Habrá que esperar más tiempo para valorarlo en su justa medida. En cuanto a los demás participantes, no tuvieron el material idóneo para el lucimiento a excepción de los novillos de Torres Gallego que dejaron al descubierto grandes carencias de sus oponentes. En definitiva, que cuando había novillos no había novilleros y viceversa.  Eso si, se quedó patente la necesidad que tiene la Fiesta de este tipo de festejos.

En cuanto a los festejos mal llamados “mayores” hemos vistos cosas muy interesantes y otras no tanto. Morante de la Puebla dejó su sitio a El Juli, quien en su primer compromiso no pudo demostrar el buen momento que está atravesando, revalidando su situación en el segundo de ellos, donde dejó patente su asentado toreo. Talavante, otras de las novedades de este ciclo, dejó patente su vitola de gran torero, que de seguir en esta línea –si los toros lo respetan- llegará alcanzar grandes metas. El mediático Cayetano, el infortunio no le dio opción a convencer  una vez más a sus partidarios, pero si contribuyó a que se hablase de El Puerto en todos los medios de comunicación. Jesulín que en esta nueva etapa practica un toreo más asentado, no pudo revalidar la tarde como el deseaba, a pesar de haberlo intentado. Fernando Cruz no tuvo opción al igual que Jesuli de Torrecera, quizás a este último le venia un poco grande esta corrida. López Chaves, dominador  y especialista de los Cebadas, obtuvo un premio justo.  Manzanares dejó detalles de su peculiar estelo de conseguir el toreo, al igual que Miguel A. Perera. A Conde y Finito, sería conveniente tenerlo un tiempo en cuarentena. El franco-andaluz Castella, dos tardes dos portazos, otro que si lo respetan los toros, marcará una época en el toreo. Manuel Jesús “El Cid” en su única intervención, convenció nuevamente a propios y extraños de la gran calidad de su toreo. El jerezano Caro Gil en el día más importante de su carrera, dibujo lo más destacable  de la tarde, sobre todo con el capote. José Tomás “el deseado”, ha sido el que mayor expectación ha creado en el abono portuense. Después de más de dos décadas, consiguió colgar el “no hay billetes” en una corrida de toros. ¿Compensa lo visto en el albero a la expectación creada?, cada aficionado tendrá su propio criterio, para mí, he visto a un torero pisando los mismos terrenos que hiciera hace un lustro, con un gran dominio de la situación y, sobre todo creando un revulsivo a la dormida Fiesta. Alejandro Morilla, el torero local, se ha jugado la femoral en las dos tardes en la que ha intervenido, creando un clima de interés en sus paisanos, un poco aletargados por su larga ausencia de los ruedos. Enrique Ponce, dejó una vez más la impronta de su depurada técnica, sacando partido de todas las reses que se le ponen por delante.

En el aspecto ganadero, asignatura pendiente de los empresarios, termina su ciclo de ocho años sin haberla aprobado, un año más hemos vuelto ha salir decepcionado con  lo que ha salido por la puerta de chiqueros. La normativa andaluza que autoriza a señalar previamente las reses en el campo, creo que no ha servido para mucho, ya que la corrida de Zalduendo no debió haber salido de la finca. Con la excepción de Torrealta, la corrida más completa y mejor presentada en conjunto, la de Cebada Gago y, la novillada de Torres Gallego, las demás no han superado el aprobado, sobre todo Núñez del Cuvillo, en su línea acostumbrada, chica, y lavada de cara. En definitiva que el toro una vez más ha brillado por su ausencia.

Eso si, premios muchísimos, creo que más de la cuenta. Esta temporada se han cortado,  –incluida feria- por parte de los matadores, 28 orejas, 16 más que la temporada anterior. Los novilleros 4, contra 6. Rejoneadores igual a la anterior 6 y, los aspirantes a novillero, 3 en el 2007 y 4 el anterior.

Se nos fue otra temporada más, se nos fue y seguimos buscando todavía la personalidad, solera, categoría y prestigio  que siempre gozó el coso del Ejido de San Francisco. Ahora se abre una nueva etapa, en la que los portuenses tenemos puesta mucha esperanza e ilusión, para que se pueda llevar a cabo los proyectos que desde hace una década se nos viene ofreciendo sin que se hayan hecho realidad.  

Que Dios reparta suerte. Primero para los que tienen la difícil misión de elaborar el nuevo proyecto. Segundo para los que en su día tengan  que valorar las ofertas y, por último a los empresarios que tengan la suerte de administrar los destinos taurinos de una de las plazas de más solera de España y podamos hacer realidad la mítica frase de Joselito...

 

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