|
La larga
temporada taurina de El Puerto ha llegado a su fin y es el momento
de hacer balance de la misma en todos sus aspectos. Cuando en mayo
se nos presentó la programación y, a la vista sobre el papel de la
misma, muchos pensamos, otros quizás no, que sería una temporada
interesante. Y digo interesante porque se daba la circunstancia que
se reunían en la misma dos factores fundamentales, que daría que
hablar de ella. Por un lado, la composición de unos carteles con
todas las primeras figuras del escalafón actual, con la gran novedad
de la vuelta al coso portuense de José Tomás, bien rematados, eso
si, con algunos dobletes de más. Y por otro lado, el fin de la era
Ojeda, donde después de ocho años dirigiendo los destinos taurinos
de la ciudad, pondría el mayor empeño posible para salir airoso de
su compromiso y, ganarse el beneplácito y la confianza del
aficionado en vista a un próximo futuro.
Con respecto a los
carteles, la mayoría expresamos nuestra satisfacción, con algunas
reservas, claro está, pero luego nos encontramos con algunos cambios
sustanciales, como la decisión tomada por Morante de la Puebla, de
pasar el resto de la temporada en blanco, lo que dejaba un poco coja
la temporada y, nunca pudo ser mejor su sustitución por un gran
ausente de la programación inicial, Julián López “El Juli” y, luego
también las ausencias por percances de El Cid y Cayetano, aunque
estos últimos no desvirtuaron nada sus carteles iniciales, ya que
los relevos no desmerecieron en nada.
Pero la gran
desilusión nos la hemos llevado, una año más, con el ganado que
analizaremos más abajo.
Entrando en lo
estrictamente artístico, podemos decir que ha sido un gran acierto
la programación de las novilladas, con o sin picadores. Otro tema es
si debe o no entrar dentro del abono. Si queremos y solicitamos
reiteradamente un cambio generacional en el anquilosado escalafón,
la única manera posible de llevarlo a cabo, es la programación de
este tipo de festejos, donde se promociona a jóvenes valores pero
siempre contando con el apoyo del aficionado, que dicho sea de paso,
presta muy poco.
Referente a los
alumnos de las escuelas que han participado en las dos novilladas
sin picadores dentro del V certamen “El Puerto busca un torero”,
necesitan mejorar aún mucho, claro está, son aspirantes y están
trabajando fuerte para ello, pero también deben saber sus profesores
en que momento y lugar deben concurrir a estos festejos. Se da la
circunstancia que alguno de ello, son “viejos repetidores de curso”
y debería pararse a pensar si merece o no la pena continuar, o bien
buscarse el futuro en otra profesión.
El que se ha visto
con mayor proyección y con diferencia sobre los demás, ha sido el
ganador, tanto de este certamen como del XIII ciclo de novilladas
del Fomento de la Cultura Andaluza, Daniel Sotillo, al que se
le debe prestar la mayor atención posible.
En cuanto a las
novilladas con picadores hemos tenido una gran y grata sorpresa en
la persona del joven torero de Ubrique, Miguel Ángel Sánchez,
que haciendo su debut con los del castoreño, demostró en el albero
portuense tener cualidades para seguir aspirando a metas mayores,
aunque con muchas carencias. Habrá que esperar más tiempo para
valorarlo en su justa medida. En cuanto a los demás participantes,
no tuvieron el material idóneo para el lucimiento a excepción de los
novillos de Torres Gallego que dejaron al descubierto grandes
carencias de sus oponentes. En definitiva, que cuando había novillos
no había novilleros y viceversa. Eso si, se quedó patente la
necesidad que tiene la Fiesta de este tipo de festejos.
En cuanto a los
festejos mal llamados “mayores” hemos vistos cosas muy
interesantes y otras no tanto. Morante de la Puebla dejó su
sitio a El Juli, quien en su primer compromiso no pudo
demostrar el buen momento que está atravesando, revalidando su
situación en el segundo de ellos, donde dejó patente su asentado
toreo. Talavante, otras de las novedades de este ciclo, dejó
patente su vitola de gran torero, que de seguir en esta línea –si
los toros lo respetan- llegará alcanzar grandes metas. El mediático
Cayetano, el infortunio no le dio opción a convencer una vez
más a sus partidarios, pero si contribuyó a que se hablase de El
Puerto en todos los medios de comunicación. Jesulín que en
esta nueva etapa practica un toreo más asentado, no pudo revalidar
la tarde como el deseaba, a pesar de haberlo intentado. Fernando
Cruz no tuvo opción al igual que Jesuli de Torrecera,
quizás a este último le venia un poco grande esta corrida.
López
Chaves, dominador y especialista de los Cebadas, obtuvo un
premio justo. Manzanares dejó detalles de su peculiar estelo
de conseguir el toreo, al igual que Miguel A. Perera. A
Conde y Finito, sería conveniente tenerlo un tiempo en
cuarentena. El franco-andaluz Castella, dos tardes dos
portazos, otro que si lo respetan los toros, marcará una época en el
toreo. Manuel Jesús “El Cid” en su única intervención,
convenció nuevamente a propios y extraños de la gran calidad de su
toreo. El jerezano Caro Gil en el día más importante de su
carrera, dibujo lo más destacable de la tarde, sobre todo con el
capote. José Tomás “el deseado”, ha sido el que mayor
expectación ha creado en el abono portuense. Después de más de dos
décadas, consiguió colgar el “no hay billetes” en una corrida de
toros. ¿Compensa lo visto en el albero a la expectación creada?,
cada aficionado tendrá su propio criterio, para mí, he visto a un
torero pisando los mismos terrenos que hiciera hace un lustro, con
un gran dominio de la situación y, sobre todo creando un revulsivo a
la dormida Fiesta. Alejandro Morilla, el torero local, se ha
jugado la femoral en las dos tardes en la que ha intervenido,
creando un clima de interés en sus paisanos, un poco aletargados por
su larga ausencia de los ruedos. Enrique Ponce, dejó una vez
más la impronta de su depurada técnica, sacando partido de todas las
reses que se le ponen por delante.
En el aspecto
ganadero, asignatura pendiente de los empresarios, termina su ciclo
de ocho años sin haberla aprobado, un año más hemos vuelto ha salir
decepcionado con lo que ha salido por la puerta de chiqueros. La
normativa andaluza que autoriza a señalar previamente las reses en
el campo, creo que no ha servido para mucho, ya que la corrida de Zalduendo no debió haber salido de la
finca. Con la excepción de Torrealta, la corrida más completa
y mejor presentada en conjunto, la de Cebada Gago y, la
novillada de Torres Gallego, las demás no han superado el
aprobado, sobre todo Núñez del Cuvillo, en su línea
acostumbrada, chica, y lavada de cara. En definitiva que el toro una
vez más ha brillado por su ausencia.
Eso si, premios
muchísimos, creo que más de la cuenta. Esta temporada se han
cortado, –incluida feria- por parte de los matadores, 28 orejas, 16
más que la temporada anterior. Los novilleros 4, contra 6.
Rejoneadores igual a la anterior 6 y, los aspirantes a novillero, 3
en el 2007 y 4 el anterior.
Se nos fue otra
temporada más, se nos fue y seguimos buscando todavía la
personalidad, solera, categoría y prestigio que siempre gozó el
coso del Ejido de San Francisco. Ahora se abre una nueva etapa, en
la que los portuenses tenemos puesta mucha esperanza e ilusión, para
que se pueda llevar a cabo los proyectos que desde hace una década
se nos viene ofreciendo sin que se hayan hecho realidad.
Que Dios reparta
suerte. Primero para los que tienen la difícil misión de elaborar el
nuevo proyecto. Segundo para los que en su día tengan que valorar
las ofertas y, por último a los empresarios que tengan la suerte de
administrar los destinos taurinos de una de las plazas de más solera
de España y podamos hacer realidad la mítica frase de Joselito...
|