Olga Pérez Puyana
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Olga Pérez PuyanaLicenciada en Derecho, cronista taurino colaboradora de diversos medios y ex-presidenta de la plaza de toros de El Puerto. |
19 Septiembre 2026
Los libros y capotes.
Siempre es llamativo que el mundo del toro tiene cierto enganche en ciertos chicos que no cabe explicación para que pese a tenerlo todo en la vida decidan jugársela en el mundo del toro sin necesidad ninguna. Javier López Peregrino es un chico joven, guapetón, simpático, abierto, muy buen orador, inteligente, con estudios universitarios que debió terminar alternando el toro y los libros, trabajo estable cuando quiera en su ámbito de empresariales, pero algo hay en él que el mundo del toro le engancha, pero bien, y es casi incomprensible.
Pese a ello esta semana el novillero López Peregrino ha sufrido una "grave cornada en la cara posterior y lateral del muslo izquierdo de dos trayectorias, una con trayecto ascendente de 20 cm que alcanza fémur y rompe bíceps femoral; y una segunda trayectoria descendente de 10 cm hasta la proximidad del hueco poplíteo", tras ser cogido en la faena de muleta de manera certera por el amplio y astifino novillo de Concha y Sierra en la última novillada con picadores de Arganda del Rey.
Un novillo hondo y duro, prendió al novillero de forma espectacular, no tiene sentido, como se siente tan fuerte la muerte, hay que ser claros cuando no tienes la más mínima necesidad de esa situación.
Admiro a este novillero, arropado por su familia, con la experiencia de su padre, inteligente, resuelto, educado, amable, e injusto que aún muchos días después se encuentre en la cama de un hospital con una cornada tan grave.
Antes la justificación era más cornadas da el hambre, pero ahora no hay hambre, no hay justificación, salvo el enganche a veces perverso del mundo del toro, la sangre torera, las pruebas de fuego, todo…
Son muchos los centímetros de piel atravesada, y mucho dolor y sufrimiento, mucha pena y reflexión, pero también un mérito que no tiene precio. Sus luchas fuera y dentro de los ruedos y despachos no ha tenido fin, y aún sigue batiéndose en la arena y fuera de ella, el cobre y el corazón a piel viva sin tapujos.
En su caso y en otros casos siempre me pregunto que tienen que demostrar, lo tienen todo en los libros y en la vida, porque expresar y pagar esta factura, vivir en general pasa factura buena y mala, pero a veces la mala es muy alta, todo tiene consecuencias positivas y negativas pero para los que lo vivimos desde fuera no nos es entendible, aun así la admiración es total y mi respeto hacia su carrera de los libros y sobre todo de los capotes, a recuperarse torero.
Olga Pérez






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