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Crisis de aficionados
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La temporada taurina portuense 2009 ha tenido más sombras que luces. Del capítulo ganadero mejor no hablar. Los criadores de toros de lidia siguen sin dar con la tecla, sin ojear los libros de sus ganaderías, sin acertar con algún toro que sirva para dar espectáculos. Otros, como D. Juan Pedro Domeq, se siguen cachondeando de la paciente afición portuense. Y es que El Puerto ha sido un gran coladero y eso nos sigue pasando factura. Resulta llamativo la que se lió por la oreja no concedida a Morante. La bronca orquestada e interesada por parte de la prensa sevillana, la que muere por el torerismo, no es de recibo. La señora Ana Alonso se pudo equivocar, pero no es admisible que se le crucificara por un “despojo”. Esos escribanos a sueldo deberían presenciar la testiculina que le echa esta mujer, a los taurinos de despacho en los reconocimientos. Ana Alonso y su compañero de palco Rafael Sestelo, han elevado el listón del toro de El Puerto. Hemos pasado del becerrón indecente, a un toro bien presentado, aunque falta aún para llegar el verdadero toro que queremos. Claro que la fiesta en definitiva es un negocio donde participan muchos intereses, y el aficionado no cuenta en el reparto. En el ciclo portuense ha destacado un torero por encima del resto. Artísticamente ha relucido un José María Manzanares cada vez más cuajado en torero del gusto del rincón. Igualmente hay que reseñar la actitud valiente y de vergüenza torera de Miguel Ángel Perera, que dignificó el toreo y la Plaza Real en la tarde del 9 de agosto. Entre los que nos vendieron la moto reseñar al maestro Ponce, abusando del pico y fuera de cacho, aunque por lo visto eso cala en los tendidos. De sus estocadas mejor no hablar, pero Ponce es Ponce. El Fandi sigue siendo el torero poderoso en banderillas pero vulgar en la muleta. Innumerables los toros que se le han ido en el último tercio. No faltaron a la cita los toreros simpáticos como el Cordobés, y guapos como Rivera Ordóñez, pero no me pregunten por sus faenas porque ni siquiera me acuerdo de que estuvieron aquí. El resto estuvo voluntarioso con lotes imposibles. Y de los toreros locales hay que reseñar el arrojo y entrega de Alejandro Morilla y la falta de sensibilidad del público para con Galloso, quien no venía a pelear por los primeros puestos del escalafón, y no se le perdonó. Esta temporada no han servido ni las novilladas, aunque no es menos cierto que los noveles acusan la falta de oficio por la carencia de contratos. Entretenido estuvo el espectáculo de rejones y por supuesto que el que puso el cartel de “no hay billetes” fue el “Maravilla”, quien viaje a viaje ha sido el verdadero triunfador económico de la temporada portuense. . |
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