TEMPORADA 2005

 

BALANCES EL PUERTO


Manuel Sotelino
Antonio Ruiz
Rafael Gómez
Daniel Pérez
Paco Moreno
 

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Olga Pérez
TVP

 

 

Punto de inflexión para la reflexión.


5 Septiembre 2009


    

Sin duda ha sido la temporada de la crisis, comenzaba con unos primeros compases desastrosos. La presentación de unos carteles que no acababan de llenar al aficionado ni al público en general dio al traste con un importante número de abonados este año. Posteriormente en los primeros festejos el problema de la iluminación acabó creando malestar y temor entre aquellos aún indecisos. Suspensión fue la palabra que asolaba la ciudad, y con ello la pesadumbre en todos nosotros. Los primeros festejos no aportaron nada a la historia del toreo  solo cifras y números.

Los novilleros decepcionaron y los mediáticos no pasaron la prueba de atraer al gran público. Sólo el Abono Real ha sido el verdadero punto de inflexión pero concentrar y centrar es restar. Aquellos que en sus manos acaparaban este tipo de abono acertaron en su decisión, eso si se perdieron a Morilla partiéndose el pecho como siempre y a un Jesulí valentísimo.


Perera por la puerta grande

Pero en definitiva sólo en esos cuatro festejos ha habido un mayor interés y un mínimo de resultado, apurando mucho sólo Manzanares, Ponce y Perera han dejado su estela de figurones en El Puerto, poniendo todo de su parte y sin toros fáciles.

El Abono Real ha concentrado casi todo el interés de la temporada y en cuanto a público era el reto seguro de mejores entradas en el coso, como así fue sin ser un llenazo absoluto.

      Ha sido el antes y el después, el antes en el sentido de que parece que antes no hubo nada, y el después porque parecía que ya después no había nada mas y que había pasado todo demasiado rápido.

La mayoría de sus cualidades como tipo de abono son negativas, ya que El Puerto da para mucho más de si, no sólo cuatro días, saturando al personal y centrándolo en unos días que si por casualidad suponen periodos vacacionales suponen el perderse toda la temporada en esos días.

        Sólo los tres espadas no han dejado algún recuerdo de lo realizado de merito , claro que el capítulo de toros de este tipo de abono se ha cuidado algo mas, porque a los que remataban la temporada se les atacó directamente con  moles de carne imposibles y a los anteriores casi pasaron desapercibidos.

Analizando de forma más pormenorizada la temporada de la novillada de los Recitales recordamos bien poco , una oreja solitaria para Casares tras un festejo espeso total, y casi mismo recuerdo de la corrida de Cebada Gago , un Octavio muy predispuesto y entregado de forma incondicional ante un encierro nulo.

Cuatro toros de Torrealta pueden ser el mejor balance ganadero de toda la campaña, sobre todo el lote de Manuel Díaz “El Cordobés”. Los mediáticos aerodinámicos no escribieron más que una pagina  en sus temporadas, una oreja facilota para Rivera y puerta grande para “El Fandi”, tras una tarde de repertorio puro en su estilo pero fácilmente olvidable por lo carente de contenido real. Distraída la tarde y ameno su toreo que cautivó al público sin enamorarlo.

Los rejones como siempre éxito asegurado en el ruedo pero no del todo en taquilla, pese a formar parte del llamado punto de inflexión. No llenaron los caballeros.

La corrida de Núñez del Cuvillo si aportó algunos toros con posibilidades pero el encierro también decepcionó. Algunos afirman que el baile de corrales continuo de este año molestaba en demasía a los toreros, el cambio de los toros titulares inquietaba a veedores, cuadrillas y toreros, pudo ser el caso de Aparicio que vino al Puerto sin ningún tipo de inquietudes toreras.

 En esa tarde Morante bordó el toreo en su segundo y dejó destellos en su primero, una faena muy bella y armónica que no cerró con los aceros por el percance, y con la dichosa oreja se levantaba la polvareda de polémica con la presidenta Ana Alonso que se equivocaba clamorosamente al no concederle al diestro herido el segundo despojo. Ello ha posibilitado tema para toda la temporada ríos de tinta y algo de entretenimiento.

         Manzanares dio la autentica dimensión de figurón del toreo en esa tarde, en su primero dejó una faena plagada de temple y compás, en su segundo un toro complejo y nada fácil, se subió encima materialmente hasta dominarlo. El mejor sin lugar a dudas este año.

Los toros de Juan Pedro de nuevo el fiasco anual y clásico ya, se estrellaban contra ella en esta ocasión Juli, Talavante y Padilla que quedaron inéditos.

La tan esperada vuelta del maestro José Luis Galloso también se empotraba contra un encierro de Santiago Domecq, que aunque si hubieron toros sueltos para el maestro no fueron acordes y Ponce sudó la gota gorda para arrancarles las orejas, tres, el emperador de la fiesta se enfundaba el traje de novillero para estar como un perro de presa pese a sus veinte años de alternativa. Perera dejaba su piel en el sexto y se pegaba un arrimón de dejarnos sin aliento, su vida sobre el tapete y el porqué ocupan el lugar que ocupan, estuvo sensacional.


Manzanares con su merecido premio

Una vez transcurrido el ecuador de la temporada y el oasis inflexivo poco más, la novillada de Sánchez dura y correosa para novilleros poco experimentados, muy bien Miguel Ángel Sánchez de Ubrique, el chaval se dejo matar en sus dos novillos, pero no tuvo suerte con los aceros, y sólo Fran Gómez en su debut cortaba un trofeo ante una faena muy entonada.

        Vega, Torrecera y Morilla salieron en plan gladiadores a matar seis moles semovientes de carne, peligrosas y sin nada dentro, Morilla en plan “los que se dejan matar te saludan” obtenía una oreja de mucho valor ante su exposición mas firme, y Jesuli se revolvía ante tanta injusticia.

El final fue el mismo cantar la de “Marques de Domecq” fue otra corrida sin dar juego alguno, Morante, Cid y Castella se fueron de vacío.

Ni un solo encierro completo, orejas sueltas y puertas grandes contadas.

Las novilladas sin caballos a la espera de su final, un capitulo más sin mayor contenido.

Solo lo que era muy difícil de que fallase, no falló, lo asegurado sin más.

Una temporada de crisis en todos los aspectos con un oasis de certeza de éxito por pura lógica.

       Un otoño invierno para la más real reflexión y para sobrevivir de afición sin demasiados recuerdos que la aviven y con el ánimo justo de la vuelta .Sólo resta reflexionar sobre las claves, refrescar de una vez la sangre ganadera en nuestra plaza alimentada con los mejores diestros y revisión de los precios.

Fotos: Eva Morales

 

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